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muerteElegir las palabras adecuadas para ayudar a aquellas personas que están en contacto con niños y adolescentes, y necesitan abordar la muerte de un ser querido, no resulta nada fácil y menos aún cuando se trata de comunicárselo a los más pequeños.

La muerte es un hecho ineludible e inherente a la vida. Todos tendremos que enfrentarnos a ella y por este motivo resulta muy importante poder disponer de recursos que nos ayuden a afrontar esta realidad de la mejor forma posible. Hoy en día, en la sociedad occidental, hablar de la muerte es casi “de mal gusto”. Tratamos por todos los medios evitar mirar de frente a este hecho natural de la vida. Nuestra sociedad actual tiende a ocultar, temer, callar o dar respuestas y explicaciones erróneas relativas a la muerte y en ocasiones esto sólo contribuye a que la experiencia de la muerte, además de resultar sumamente dolorosa, pueda convertirse en algo complicado o patológico.

Los niños y los adolescentes que se enfrentan a la muerte de sus seres queridos, sienten y se cuestionan muchas cosas. Hablar y atender a los niños y adolescentes que han sufrido la pérdida de un ser querido nos plantea numerosas dudas sobre como abordar la situación:

  • ¿Cómo le explicamos lo que ha sucedido?
  • ¿Puede llegar a entender qué es la muerte?
  • ¿Es mejor contar o no contar?
  • ¿Cómo responder a sus preguntas?
  • ¿Es diferente la vivencia de la muerte si el niño tiene 5 años o si tiene 10?
  • ¿Puede un niño estar en duelo?
  • ¿Cómo le puedo ayudar? ¿Necesita una ayuda especial?
  • ¿Es bueno que nos vea tristes?
  • ¿Tenemos que evitarle lo sucedido?
  • ¿Qué pueden hacer los profesores cuando un niño se encuentra en duelo?»

Queremos que nuestros hijos vivan una vida lo más cómoda y fácil posible, que no sufran, que no lo pasen mal, que las cosas no les cuesten demasiado, que lo tengan todo, etc. Ante esta situación es importante que nos hagamos algunas preguntas:

  • ¿De verdad apartando a los niños, intentando que no sepan o no vean, dejan de sufrir?
  • ¿Estamos seguros de que protegemos a nuestros hijos apartándolos de esta realidad?
  • ¿Saben los niños más de lo que nosotros desearíamos?

Sin lugar a dudas, sus preguntas, sus temores, sus inquietudes y su dolor han de ser escuchados y atendidos. Para ello es de suma importancia contar con los conocimientos, recursos y herramientas más adecuados que nos permitan afrontar la situación con confianza y decisión. Podría resultar de gran ayuda, incorporar en el proyecto educativo de las escuelas recursos preventivos para desarrollar en los niños su capacidad de enfrentarse a situaciones difíciles o dolorosas.

paliaEn 1980, La Organización Mundial de la Salud (OMS) incorpora oficialmente el concepto de cuidados paliativos dentro del programa de control del cáncer. La última definición que la OMS hace de cuidados paliativos es de 2002 y dice así: “el enfoque que mejora la calidad de la vida de los pacientes y sus familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades terminales a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la pronta identificación y correcta valoración, tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales”.
Los cuidados paliativos ni aceleran ni detienen el proceso de morir, tratan de proporcionar confort y calidad de vida a los pacientes a través de los conocimientos especializados de cuidados sanitarios y psicológicos, así como del soporte emocional y espiritual apropiados. Con ellos se procura conseguir que los pacientes dispongan de los días que les resten conscientes y libres de dolor, con los síntomas bajo control, de tal modo que los últimos días puedan discurrir con dignidad, en su casa o en un lugar lo más parecido posible, rodeados de sus seres queridos.

Sin duda alguna, los cuidados paliativos pretenden mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades graves (degenerativas o terminales) que no responden al tratamiento curativo, con el objetivo de ofrecer el mayor confort posible al paciente y a su familia. Es evidente que todo lo señalado anteriormente debería formar parte del sistema sanitario de cualquier país que persiga la cobertura universal de salud de sus ciudadanos. Desgraciadamente, la situación mundial deja mucho que desear en este sentido.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza Mundial de los Cuidados Paliativos (WPCA) han publicado un documento conjunto que pone de manifiesto la realidad de los cuidados paliativos en el mundo y en qué aspectos es preciso mejorar para progresar.

Atlas Mundial de Cuidados Paliativos al Final de la Vida

La principal conclusión a la que podemos llegar después de consultar los datos de este informe, es cuando menos decepcionante: solo una de cada diez personas que necesitan atención sanitaria para aliviar el dolor, los síntomas y el estrés causados por enfermedades graves la reciben.
Se calcula que, cada año, más de 20 millones de personas precisan atención paliativa al final de la vida, de los que un 6% son niños. Si se contara con todos los pacientes que podrían ser atendidos en una etapa anterior a su enfermedad terminal, es decir, antes de la fase de agonía o preagonía, la cifra alcanzaría los 40 millones de personas, como mínimo. Y si se tiene en cuenta que esta atención debe incluir alguna forma de apoyo para los familiares del paciente, este dato se duplicaría.
Según este documento, un tercio de todas las personas que necesitan estos cuidados padece cáncer, el resto corresponde a dolencias degenerativas que afectan al corazón (insuficiencia cardíaca avanzada), pulmones (fibrosis pulmonar y otros problemas crónicos), riñones, cerebro (demencias), hígado (cirrosis) o enfermedades crónicas potencialmente mortales, como el SIDA en su etapa más avanzada y la tuberculosis farmacorresistente.
Para el año 2020 se prevé, debido al envejecimiento de la población, que las tres principales causas de muerte sean: la enfermedad isquémica cardíaca, la enfermedad cerebrovascular y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. El cáncer de pulmón/tráquea/bronquios ocupará el quinto puesto.
Teniendo en cuenta los cambios producidos en los últimos tiempos en relación con la esperanza de vida, la morbilidad en diferentes grupos de edad y según patología de base, no sólo está previsto que aumente el número de pacientes oncológicos y geriátricos, sino también la cifra de pacientes convalecientes con enfermedades crónicas. Todos ellos serán susceptibles de ser tratados como pacientes en fase terminal en algún momento y todos ellos requerirán cuidados específicos, además de un adecuado control sintomático.

Según datos del documento, en 2011 solo tres millones de personas, la mayoría pacientes en estado terminal, recibieron cuidados paliativos. Y a pesar de que gran parte de esta asistencia se suministra en los países de ingresos altos, casi el 80% de las necesidades mundiales corresponde a países de ingresos medios y bajos. Según denuncia el citado Atlas, solo 20 países del mundo han integrado de manera apropiada los cuidados paliativos en su sistema de atención sanitaria: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, EE.UU., Francia, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Noruega, Polonia, Región Administrativa Especial de Hong Kong, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Rumanía, Singapur, Suecia, Suiza y Uganda.

La OMS y la WPCA recomiendan:

  • Que se incluyan los cuidados paliativos como elemento básico de los sistemas de salud.
  • Que se solucione la falta de políticas que reconozcan la necesidad de estos cuidados para los pacientes con enfermedades degenerativas y terminales.
  • Que se garantice el acceso a los medicamentos esenciales.
  • Que se fomente la formación y el conocimiento entre los profesionales sanitarios y la sociedad en general sobre los beneficios de esta asistencia.

paliaDesde el inicio de mis estudios de enfermería siempre he sentido que mi mayor carencia a la hora de enfrentarme al paciente en fase terminal terminal estaba relacionada con las dificultades que surgían a la hora de comunicarme y relacionarme con ellos y con sus familias. Mi sensación era que me faltaba formación teórico-práctica en este sentido.

Posteriormente me di cuenta que esto no era un problema sólo mío sino que era extrapolable al resto de los profesionales sanitarios. Pude comprobar como la mayoría de estos profesionales tenían muy claro el manejo de control de síntomas y también que debían trabajar en equipo, pero a la hora de comunicarse con el paciente y entre los propios miembros del equipo interdisciplinar surgían los problemas.

Por otra parte desde un punto de vista social, el envejecimiento de la población y el aumento del número de pacientes con enfermedades crónicas o degenerativas nos sitúa ante el reto de proporcionar a estos pacientes una adecuada atención sociosanitaria que les ayude a afrontar el final de su vida con el menor grado de sufrimiento posible y la mayor calidad de vida.

Me gustaría destacar dos de los derechos de estos pacientes reconocidos por la Organización Mundial de la Salud:

  • Derecho a obtener respuesta adecuada y honesta a sus preguntas, proporcionándole toda la información que él pueda asumir e integrar.
  • Derecho a ser tratado por profesionales competentes, capacitados para la comunicación y que puedan ayudarle a enfrentarse con su muerte.

A este respecto me gustaría puntualizar un dato

  • Por razones culturales, todavía en nuestra sociedad es relativamente frecuente ocultar el diagnóstico o el pronóstico al paciente y silenciar la cercanía de la muerte. Las familias son generalmente contrarias a que se informe a los pacientes, alcanzando tasas de incidencia de pacto de silencio hasta en un 61% de los casos.

Si en nuestra sociedad tenemos claro y contamos con leyes que así lo demuestran, que el paciente tiene derecho a recibir la información que desee, pero aún así seguimos siendo testigos de la conspiración del silencio y como al paciente en estado terminal se le oculta información aumentando con ello, en la mayoría de los casos, su sufrimiento; sería interesante que nos parásemos a reflexionar y nos preguntemos que está fallando en este sentido y cómo podemos solucionarlo.
La principal función profesional de la enfermería es el cuidado de los pacientes y, en mi opinión, esto se pone aún más de manifiesto si cabe, cuando nos enfrentamos con la enfermedad terminal. Cada enfermo es un mundo distinto y para este tipo de pacientes se necesita un plan de cuidados individualizado que se adapte a sus necesidades y a las de su entorno.

Tenemos claro que el paciente tiene derecho a recibir información sobre su estado si así lo quiere, pero a la hora de informar ya no tenemos tan claro quién tiene la obligación de hacerlo. Pues bien, es obligación del médico responsable de su proceso y de todos los profesionales sanitarios que intervienen a lo largo del mismo, proporcionar la información que el paciente quiera recibir.
Ahora bien dicho esto, tampoco quiero que se me malinterprete, no se trata de entrar como elefantes en una cacharrería soltando información a diestro y siniestro. Todos los enfermos tienen derecho a saber lo que tienen o les pasa pero, es evidente, que no todos necesitan ni quieren saberlo “todo”. Ahí es dónde se nos presenta el problema: Saber distinguir las diferentes situaciones ante las que nos encontramos y actuar en consecuencia.
Cómo informar, cuándo hacerlo, de qué manera, hasta dónde llegar, son algunas de las cuestiones que nos plantean mayor dificultad a la hora de enfrentarnos a este tipo de pacientes.

Después del tiempo dedicado a mi trabajo fin de grado, hoy sé que todo esto se puede aprender, que existen modelos de comunicación empática y apoyo emocional como el counselling o el método Buckman que son de gran ayuda. Es cierto que se requiere de una destreza en habilidades de comunicación relativamente complicada para ponerlos en práctica pero también lo es que con la formación y el entrenamiento adecuados pueden llegar a ser realizados con soltura. Por ello, considero que mantener una formación continuada sobre estos aspectos es fundamental para conseguir una comunicación adecuada que redunde en el consiguiente apoyo emocional al paciente y la familia.

En una futura línea de trabajo e investigación sería interesante abordar en qué medida influye integrar los cuidados paliativos y las habilidades de comunicación, y hasta qué punto permite dicha integración mejorar la atención sanitaria y la ayuda en el dilema de aceptar la realidad de la muerte al paciente, su entorno y a los propios profesionales.

El hecho de que ya no pueda hacerse nada por salvar la vida de un paciente no quiere decir que aún no quede mucho por hacer.

ovarioEs el tercer cáncer más frecuente del aparato reproductor femenino, pero en cambio mueren más mujeres de cáncer de ovario que de cualquier otro que afecte al aparato reproductor. El cáncer de ovario representa la causa más frecuente de muerte entre los tumores malignos del tracto genital y constituye la tercera causa de muerte en orden de frecuencia, después del cáncer de mama y del de colon. El cáncer de ovario representa alrededor del 3% de todos los cánceres en las mujeres. Se estima que el 1.5% de las mujeres son diagnosticadas de esta enfermedad a lo largo de toda su vida. Aunque el cáncer de ovario se puede presentar en la juventud, la inmensa mayoría de los casos ocurren después de la menopausia.

Etiología
En el cáncer de ovario no se conocen factores de riesgo que induzcan a la aparición de la enfermedad, sin embargo, se han observado algunas circunstancias que pueden influir en su aparición. Entre ellas destacan:

  • Edad: Según avanza la edad también avanza el riesgo de que la mujer padezca cáncer de ovario. No es frecuente antes de los 40 años.
  • Nuliparidad: En diversos estudios se ha observado que las mujeres que han tenido varios hijos (multíparas) tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de ovario que las que no han tenido hijos (nulíparas). La lactancia puede reducir el riesgo aún más.
  • Obesidad: En general, parece que las mujeres obesas (aquellas con un índice de masa corporal de al menos 30) tienen un mayor riesgo de cáncer de ovario.
  • Anticonceptivos orales: Las mujeres que han usado anticonceptivos orales tienen un menor riesgo de padecer cáncer de ovario.
  • Antecedentes familiares: El padecimiento de cáncer de ovario en varios miembros de la familia aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad porque en algunos casos tiene un componente genético.
  • Factores ambientales: Se sospecha que la grasa de la dieta, la utilización de polvos de talco o algunas infecciones por virus, pueden tener alguna importancia en la aparición de esta enfermedad.

Síntomas

En fases iniciales de la enfermedad, el cáncer de ovario no produce ningún tipo de síntomas o son muy inespecíficos. Los síntomas más habituales del cáncer de ovario, por los que la paciente acude al médico, son:

  • Distensión abdominal: Es el síntoma que las pacientes notan en primer lugar. Generalmente se debe a tumores con un tamaño considerable. Otra causa del aumento del abdomen puede ser la producción de ascitis por algunos tumores ováricos.
  • Masa pélvica: La paciente acude por notar una masa en la zona inferior del abdomen, por encima del pubis, que ocasiona compresión de las estructuras vecinas, produciendo sensación de pesadez, trastornos urinarios, etc.
  • Astenia, pérdida de peso y anorexia: son síntomas que suelen aparecer en estados avanzados de la enfermedad.
  • Hemorragia vaginal (metrorragia): No es un síntoma frecuente, a diferencia del cáncer de endometrio, pero en algunos tipos de tumores ováricos pueden producirse metrorragias (sangrado vaginal entre ciclos en la mujer premenopáusica y en cualquier momento del ciclo en las postmenopáusicas).

Con frecuencia, el cáncer de ovario puede originar una serie de complicaciones que provocan una sintomatología más expresiva. Entre ellas hay que destacar la torsión del pedículo ovárico o la rotura del tumor, más frecuente en tumores quísticos, que origina un cuadro de abdomen agudo. Cuando se rompe un tumor se puede producir una hemorragia intraperitoneal que causa irritación peritoneal e incluso un shock hipovolémico.

info31Diagnóstico
El diagnóstico de cáncer de ovario en sus primeros estadios es difícil de establecer, porque los síntomas habitualmente no aparecen hasta que el cáncer se ha diseminado y porque muchas otras enfermedades menos graves tienen síntomas similares. El diagnóstico en la fase inicial  es generalmente accidental, diagnosticándose por pruebas que se realizan para descubrir otros problemas de salud o en las revisiones ginecológicas de rutina. Sólo el 10% de los casos se diagnostica en fase precoz. La mayor parte de las veces (hasta en el 65% de los casos en algunas series) el diagnóstico se hace en fases muy avanzadas, donde la cirugía curativa es ya imposible.

El diagnóstico suele sospecharse cuando se detecta una masa pélvica en una revisión ginecológica de rutina. La ecografía, la tomografía axial (TAC), la resonancia magnética y un análisis de sangre de marcadores tumorales (CA-125) hacen más firme esta sospecha que tendrá que confirmarse en la operación.

Tratamiento
Va a depender de la histología y del grado de extensión del tumor en el momento del diagnóstico.
El factor que más condiciona las posibilidades de éxito en el tratamiento del cáncer de ovario es una cirugía que elimine completamente el tumor. En la mayoría de los casos se extirpa por completo el útero y ambos ovarios, se quitan o se biopsian los ganglios regionales, y se toman citologías y biopsias de todo el interior del abdomen. Salvo en casos de tumores poco agresivos y en fases muy precoces siempre se administra quimioterapia después de la operación. El cáncer de ovario en sus fases iniciales es altamente curable. En sus fases intermedias y avanzadas los resultados de supervivencia son peores pero han mejorado mucho en los últimos años. En cualquier caso, sigue siendo el tumor ginecológico que más muertes causa.

Asma

asmaEl asma es una enfermedad respiratoria caracterizada por inflamación crónica de las vías aéreas con episodios recurrentes de sensación de falta de aire (disnea), pitos en el pecho con la respiración (sibilancias), tos y sensación de opresión en el pecho. Durante las crisis asmáticas la mucosa bronquial que recubre los conductos respiratorios se inflama y se produce un moco espeso que obstruye los conductos de las vías aéreas. Como consecuencia, los músculos que rodean estos conductos se contraen y estrechan disminuyendo su diámetro, impiden el paso del aire y complican la respiración.

El asma está presente en todos los países, independientemente de su grado de desarrollo, la OMS calcula que en la actualidad hay 235 millones de pacientes con asma. Se calcula que la padece el 10% de la población infantil en países industrializados, y en muchos casos la enfermedad aparece como respuesta a determinados estímulos como el polen, los ácaros de polvo o ciertas partículas de la piel del perro y del gato.

En España entre el 8% de los adultos y el 12% de los niños padece de asma. La prevalencia de esta enfermedad es mayor en los niños porque los pulmones y las vías respiratorias de los niños son inmaduros y, por tanto, especialmente susceptibles a la agresión de la contaminación y agentes externos del ambiente como son los alérgenos. La sanidad española invierte alrededor de 1.480 millones de euros al año en pacientes asmáticos, lo que supone un 2% de los recursos de la sanidad pública. Representa un coste medio por paciente de 1.726 euros por año, en función de la gravedad, en una horquilla que va de los 959 euros para el asma leve a los 2.635 por ciento para el asma grave.

Entre el 30 y el 50% de las personas que padecen esta dolencia en España están mal controladas, bien sea por falta de “educación sanitaria” o porque los pacientes no utilizan correctamente los fármacos.

Factores Etiológicos

  • Componente genético.- Antecedentes de familiares con asma.
  • Exposición a neumoalergenos.- Sustancias que pueden producir alergia, en concreto, síntomas respiratorios. Los más importantes son: ácaros del polvo, pólenes de plantas (gramíneas, parietaria, olivo, platanero…), animales domésticos (pelo y escamas de su piel como el del perro, gato o hámster), hongos microscópicos (domésticos o no, crecen en lugares húmedos), factores ambientales y laborales (tabaco, polvo de madera, metales…).

Factores Desencadenantesdesencadenantes

  • Los más importantes son los relacionados con el clima (frío, humedad, nieve…), el ejercicio físico intenso, los ambientes contaminados, especialmente por el humo del tabaco, las infecciones respiratorias, y algunos fármacos como la aspirina y derivados.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer varias veces al día o a la semana, y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche. Los síntomas del asma varían de unas personas a otras, tanto en el tipo, como en su gravedad y frecuencia de aparición.

  • Sibilancias.- Pitos en el pecho que se escuchan con el fonendoscopio al explorar al paciente, y que son producidos por el paso del aire a través de las vías aéreas más estrechas.    sintomas
  • Tos.- Generalmente irritativa, con pocas flemas, y en ocasiones absolutamente seca, con frecuencia la tos se presenta por la noche o en las primeras horas de la mañana.
  • Disnea.- Sensación de ahogo que se presenta, generalmente,  al hacer ejercicio. En casos de reagudizaciones graves puede aparecer al hablar, o incluso en reposo.
  • También puede producir sensación de opresión en el pecho, mucosidad espesa que cuesta expulsar, y síntomas nasales como picor, estornudos, taponamiento…

Diagnóstico

Para poder establecer un diagnóstico de asma deben concurrir ciertos criterios. El más importante es demostrar en algún momento que existe obstrucción reversible de los bronquios.

  • Radiografía de Tórax.- Permite evaluar la presencia de complicaciones y descartar otras enfermedades con síntomas similares, como infecciones del aparato respiratorio, aspiración de cuerpos extraños, o malformaciones de los bronquios.
  • Espirometría.- Mide la cantidad y velocidad de salida del aire durante la espiración (cuando los bronquios están obstruidos el aire tarda más tiempo en salir).  Si el diagnóstico no está claro se puede realizar una prueba de provocación bronquial, inhalando de forma controlada una sustancia (generalmente metacolina o histamina) que disminuye el calibre de los bronquios, y repitiendo posteriormente la prueba.
  • Monitorización en domicilio.- Se utiliza un aparato similar a un espirómetro portátil, de manejo sencillo, y que mide el flujo espiratorio máximo. Consiste en una carcasa de cartón, con un muelle que se moverá al pasar el aire dejando una marca. Sirve para detectar un empeoramiento de manera precoz, medir la respuesta a un tratamiento, o identificar sustancias que desencadenan los síntomas.

Tratamiento

La enfermedad no puede ser curada pero puede ser tratada y controlada de manera efectiva reduciendo muy significativamente su impacto en la vida cotidiana, laboral y social, así como las urgencias y los ingresos hospitalarios.

El asma tiene dos tratamientos posibles:

  • Prevención para evitar su aparición.
  • Control de síntomas ante una crisis más o menos intensa.

Los dos grandes grupos de medicamentos indicados para el asma son los antiinflamatorios y los broncodilatadores. En los últimos años se ha demostrado que el tratamiento de la inflamación es la parte más importante del tratamiento del asma.

  • Antiinflamatorios.- Los más utilizados son los corticoides que son los más potentes y eficaces para disminuir la inflamación de los bronquios. Pueden administrarse por vía inhalatoria, por vía oral o intravenosa en caso de reagudizaciones más graves.
  • Broncodilatadores: Su función consiste en aumentar el diámetro del bronquio. Se utilizan agonistas beta 2 (salbutamol, terbutalina, salmeterol y formeterol), anticolinérgicos (bromuro de ipratropio) y metilxantinas, y  Se administran de forma inhalada (mediante spray), ya que así llega mayor cantidad de fármaco al pulmón, con menos efectos secundarios para el organismo. Existen varios tipos: cartucho presurizado, cámara de inhalación o polvo seco.
  • Inmunoterapia: Se emplea únicamente en los pacientes sensibles a un alergeno, en los que no se ha conseguido una respuesta adecuada del asma, a pesar de seguir un tratamiento farmacológico y cumplir unas medidas de evitación apropiados. Se administra en el hospital por personal especializado.
  • Antihistamínicos: No controlan el asma pero sí son útiles para disminuir los síntomas alérgicos como picor en la nariz, estornudos, enrojecimiento de los ojos…

Signos de Alarma

Algunos signos de alarma que estos pacientes deben conocer y que aparecen en las crisis o reagudizaciones:

  • Sensación de ahogo al estar sentado o caminar despacio.
  • Dificultad para hablar.
  • Fatiga que no se alivia a pesar de utilizar el inhalador repetidas veces.
  • Aparición de síntomas por la noche con frecuencia.
  • Coloración azulada de los labios y las yemas de los dedos.

En estos casos hay que acudir a urgencias para una correcta valoración por el médico y poder recibir el tratamiento adecuado.

 

 

 

 

 

 

Meningitis

meningitisInflamación de las membranas que recubren el cerebro (meninges) y del líquido cefalorraquídeo que rodea el sistema nervioso central. Su origen es, generalmente, infeccioso y se trata de una urgencia médica que debe ser tratada y diagnosticada rápidamente para lograr los mejores resultados.
El meningococo es la bacteria responsable de la mitad de las meningitis agudas de nuestro país, seguida por el neumococo (causa más frecuente en el adulto) y Haemophilus influenzae.
La enfermedad afectaba a los lactantes y a los niños más que a los adultos, pero la demografía de la enfermedad está cambiado desde que se introducen las vacunas contra el Haemophilus influenzae en la atención pediátrica.
Durante el año 2011 se notificaron, según datos del Centro Nacional de Epidemiología, un total de 543 casos de enfermedad y, en el año 2012, 482 casos de enfermedad meningocócica. Uno de cada 10 casos es mortal y uno de cada cinco deja secuelas graves de por vida, como pérdida de audición, daño en huesos o articulaciones, lesiones en la piel, problema psicosociales, alteraciones neurológicas y de desarrollo o fallo renal. Según el Centro Nacional de Epidemiología en España el 70% de las infecciones meningocócicas son causadas por el serogrupo B de la bacteria Neisseria meningitidis.
Etiología
Generalmente se produce como resultado de una infección por bacterias, virus, micobacterias, hongos y amebas. Puede tener también causas no infecciosas, como la irritación de las meninges producida por sustancias químicas.
La puerta de entrada de los gérmenes hasta el cerebro puede producirse a través de tres vías:

  • Diseminación hematógena.- A través del torrente sanguíneo desde un foco infeccioso distante (nasofaríngeo generalmente).
  • Infección por contigüidad.- A partir de focos infecciosos de las estructuras craneales adyacentes como el oído o los senos paranasales.
  • Infección por inoculación directa.- Ocurre en los traumatismos craneales penetrantes o, con menos frecuencia, tras una intervención neuroquirúrgica.

Síntomas

Los síntomas más importantes y comunes a cualquier tipo de meningitis son:

  • Fiebre
  • Cefalea.- De gran intensidad en los casos agudos y se puede acompañar de fotofobia.
  • Náuseas y vómitos
  • Rigidez de nuca.- Resistencia de la musculatura cervical a la flexión activa o pasiva de la cabeza, asociada a dolor local.
  • Alteración del nivel de conciencia

Las meningitis bacterianas agudas y meningitis causadas por ciertos hongos y amebas pueden causar también un deterioro rápido del estado mental, convulsiones y shock.
En los niños pequeños las únicas manifestaciones clínicas pueden ser apatía, llanto y rechazo de la alimentación.Los ancianos pueden presentar únicamente alteración del nivel de conciencia, sin fiebre ni rigidez de nuca.

Signos Meníngeos
La irritación de las meninges produce rigidez de nuca y otros signos exploratorios más específicos:

signoSigno de Kerning.- Con el enfermo en decúbito supino, al elevar los miembros inferiores con extensión de la    rodilla, estas se doblan al flexionar la cadera, pese a la resistencia del explorador.

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Signo de Brudzinski.- Con el paciente en decúbito supino, al flexionar el cuello del enfermo, éste flexiona inconscientemente las rodillas.

 

 

vasoPetequias.- Pequeñas manchas de color rojo o morado que normalmente aparecen primero en el torso y, en poco tiempo, se extiende por el resto del cuerpo. Si al presionar las manchas con un vaso de cristal estas no desaparecen, puede tratarse de petequias peligrosas y es imprescindible obtener ayuda médica urgente.

Diagnóstico
El diagnóstico se basa principalmente en la clínica y en los hallazgos de la punción lumbar. El examen del líquido cefalorraquídeo permite identificar el agente causante de la meningitis en la mayoría de los pacientes.

Tratamiento
El tratamiento definitivo va a depender de la identificación de la causa subyacente, pero debe ser instaurado inmediatamente tratamiento antibiótico empírico contra la meningitis infecciosa, de acuerdo con la edad del paciente y sus antecedentes de enfermedad.
La administración de corticoides intravenosos al principio del tratamiento reduce el riesgo de mortalidad y discapacidad como la pérdida de audición en niños.

Prevención
La prevención de la meningitis se hace mediante dos medidas principales: la vacunación y la quimioprofilaxis.

  • Vacunación.- Como prevención primaria, se recomienda vacunar a todos los niños contra Haemophilus influenzae. España es el único país europeo donde no se puede adquirir la primera vacuna contra la meningitis B a pesar de estar aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad la tiene aprobada desde el pasado 27 de enero para su uso hospitalario pero no para su comercialización.
  • Quimioprofilaxis.- Consiste en la administración de un antibiótico durante cortos periodos de tiempo a las personas que han estado en contacto con un paciente diagnosticado de meningitis. Con ello se consigue erradicar el germen en los portadores sanos y se evita su diseminación.

Hemofilia

hemofiliaLa Hemofilia es una enfermedad hereditaria, que afecta a la coagulación de la sangre, caracterizada por un defecto en alguno de los elementos llamados factores de coagulación. Consiste en una dificultad o incapacidad de la sangre para coagularse y suele caracterizarse por la aparición de hemorragias internas y externas, así como otros síntomas derivados de esta situación.
Los factores de coagulación son un grupo de proteínas responsables de activar el proceso de coagulación que actúan en cascada, es decir, uno activa al siguiente; si se es deficitario de un factor, no se produce la coagulación o se retrasa mucho. Cuando hay carencia o déficit de algún factor de coagulación, la sangre tarda más tiempo en formar el coágulo y, aunque llegue a formarse, no es consistente y no se forma un buen tapón para detener la hemorragia.

Tipos

  • Hemofilia A.- Causada por un defecto o falta del factor de la coagulación VIII.
  • Hemofilia B.- Causada por un defecto o falta del factor coagulante IX.

Se trata de una enfermedad genética que se transmite de padres a hijos en la que la mujer se comporta como portadora de la enfermedad y es el hombre quien la padece y transmite a la descendencia. La mujer para manifestar la enfermedad necesitaría dos copias defectuosas, cosa muy poco probable.

mapa hemoEstá catalogada como una enfermedad rara que afecta a un porcentaje muy pequeño de la población. Actualmente, en España la incidencia de personas nacidas con hemofilia es uno de cada 15.000 nacimientos.

La incidencia de esta enfermedad es:

  • Aproximadamente de forma hereditaria en un 60%.
  • Por mutación de tipo genético y sin antecedentes en las familias en un 40%.

Síntomas
El principal síntoma es la hemorragia, que puede ser externa o interna, provocada o espontánea.
La hemartrosis es la manifestación clínica más frecuente en los hemofílicos. Consiste en un sangrado intraarticular que se origina por un trauma o de manera espontánea. Sólo se afectan las articulaciones de un solo eje como la rodilla, el codo o el tobillo. Sin el tratamiento adecuado, este proceso degenerativo puede llevar a la pérdida total de función de la articulación, deformaciones y atrofia muscular. Este síndrome se produce principalmente en la rodilla, pero puede aparecer también en codos, tobillos, hombros, cadera y otras zonas del organismo.
Las hemorragias más graves son las que se producen en:

  • Articulaciones.
  • Cerebro.
  • Ojo.
  • Lengua.
  • Garganta.
  • Riñones.
  • Hemorragias digestivas y genitales.

Diagnóstico
El diagnóstico del tipo de hemofilia y su grado de gravedad se hace mediante la historia clínica y un análisis de sangre para la medición, en el laboratorio, a través de pruebas especiales de coagulación, de los niveles de los diferentes factores.
En la actualidad la Hemofilia se puede diagnosticar mediante:

  • Diagnóstico prenatal.- Análisis de líquido amniótico por punción (amniocentesis).
  • Diagnóstico postnatal.- Valorando la mutación o los niveles de factor coagulante
  • Diagnóstico genético preimplantacional.- Se lleva a cabo en embriones analizando la mutación en una sola de sus células y seleccionando el embrión sano para después implantarlo en el útero materno.

Tratamiento
Actualmente no existe ningún tratamiento curativo disponible y lo único que se puede hacer es corregir la tendencia hemorrágica administrando el factor de coagulación que falta.
Los concentrados liofilizados de doble inactivación viral constituyen los derivados del plasma más seguros; se están evaluando e introduciendo constantemente tecnología punta en estos productos que permitan inactivar nuevos virus y otros agentes infecciosos, como los priones, que podrían representar una amenaza para los que utilizan productos derivados del plasma humano.
Existen enormes expectativas de tratamiento mediante terapia génica que consiste en la introducción de genes en células determinadas del paciente que sean capaces de combinarse con el material genético existente, aportando la información que falta para fabricar la proteína deficitaria causante de la enfermedad.

En la actualidad, si el tratamiento es el adecuado en cuanto a seguridad y eficacia y, en especial, si éste es profiláctico, se puede asegurar una muy buena calidad de vida y una casi normalizada esperanza de vida para los pacientes hemofílicos.

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