Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 11 septiembre 2012

El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es un trastorno neurológico manifestado por la necesidad irrefrenable de mover las piernas durante los periodos de inactividad o descanso. La frecuencia e intensidad de los síntomas es muy variada, lo que puede llevar a un diagnóstico incorrecto o a un retraso en el mismo con su consiguiente tratamiento inadecuado.

La prevalencia de este síndrome varía ampliamente entre paises y esto puede deberse a diferencias genéticas. En la población europea puede decirse que la prevalencia del SPI que requiere tratamiento, se sitúa en torno a al 2,7%-4,4%, siendo más frecuente en pacientes mayores y en mujeres.

Causas

En la fisiopatología del SPI se ha demostrado la participación de múltiples y diferentes factores:

  • Predisposición genética.
  • Deficiencia de hierro en el cerebro.
  • Disfunción dopaminérgica y de ciertas estructuras neronales.
  • Secunadario al embarazo.

Sin embargo, aún es necesario seguir investigando para conocer a fondo la compleja interacción entre los diferentes factores.

Síntomas

  • Impulso de mover las piernas acompañado o causado por sensaciones anómalas o desagradables como parestesias y disetesias (serpenteo, hormigueo, prurito, sensación de quemazón…).
  • Trastornos del sueño y movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño y la vigilia.
  • La frecuencia e intensidad de los síntomas varía en cada caso, pero tienden a empeorar durante la noche.

Diagnóstico

Para el diagnóstico del SPI se deben cumplir los cuatro criterios esenciales del Grupo de Estudio Internacional del SPI.

  1. Impulso para mover las piernas, normalmente acompañado o causado por sensaciones molestas y desagradables en las piernas.
  2. El impulso para mover las piernas o las sensaciones desagradables comienzan o empeoran durante los periodos de descanso o inactividad, por ejemplo, mientras se está tumbado o sentado.
  3. El impulso para mover las piernas o las sensaciones desagradables se alivian parcial o totalmente con el movimiento, por ejemplo, al caminar o estirar las piernas.
  4. El impulso para mover las piernas o las sensaciones desagradables son peores a última hora de la tarde o por la noche que durante el día, o sólo se presentan a última hora de la tarde o durante la noche.

Los síntomas del SPI pueden coincidir parcialmente con los de otras patologías, por ejemplo, la neuropatía periférica. Para facilitar el diagnóstico, en casos dudosos, se pueden aplicar características de apoyo como antecedentes familiares de SPI, respuesta al tratamiento dopaminérgico y movimiento periódico de las extremidades durante los periodos de sueño o la vigilia. Por otra parte, se debe considerar el SPI en todo paciente que acuda con problemas de sueño, como incapacidad para quedarse dormido o con despertares frecuentes durante la noche.

Tratamiento

El tratamiento no farmacológico del SPI tiene como objetivo mejorar la higiene del sueño y reducir los síntomas diurnos. El patrón de sueño suele mejorar si se evita el consumo de productos estimulantes antes de acostarse y se adopta una rutina de relajación al acostarse. Practicar ejercicio físico regularmente y evitar permanecer sentado en espacios reducidos durante largos periodos de tiempo también ayuda a reducir los síntomas durante el día.

El tratamiento farmacológico sólo está recomendado en pacientes con síntomas moderados o intensos. El tratamiento con hierro por vía oral reduce la intensidad de los síntomas en pacientes con concentraciones séricas de ferritina bajas o normales.

Aunque en la actualidad hay disponibles en el mercado varios tratamientos eficaces, aún no se conoce la causa exacta del SPI y, por este motivo, las investigaciones actuales están centradas principalmente en la causa y las características fisiopatológicas del SPI.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: