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Archive for 26 marzo 2012

Bonnie Ware durante muchos años ha trabajado en una unidad de cuidados paliativos atendiendo a enfermos terminales y  ha estudiado e investigado aquello que los profesionales llaman  ‘cuidados paliativos’, en los enfermos terminales. En su libro Regrets of the dying expone las cinco razones más típicas de remordimiento y lamento de aquellos que están en el tramo final de la vida. Estos lamentos se resumen en 4 “ojalás” y un “reproche”

Ojalá

  1. Ojalá hubiera vivido a mi manera.- Tras el balance de su vida, muchas personas se dan cuenta que no han podido cumplir una mínima parte de sus sueños porque eligieron lo que creían que debían hacer, en lugar de lo que realmente querían hacer.
  2. Ojalá no hubiera trabajado tanto.- Esto lo dicen sobre todo los pacientes masculinos porque se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas. LLegado el momento de la muerte desearían haber pasado más tiempo junto a su familia viendo crecer a sus hijos, en lugar de en su puesto de trabajo.
  3. Ojalá hubiera tenido el coraje para expresar mis sentimientos.- Muchas personas reprimieron sus sentimientos para mantener la paz con otros y en el momento final se arrepienten de haberse conformado con vivir una existencia pobre y amarga, en la que no fueron ellos mismos.
  4. Ojalá hubiera cuidado más mis amistades.- Cuando ya se está en el trance final es imposible recuperar el tiempo perdido y es muy habitual reprocharse no haber cuidado lo suficiente aquellas amistades importantes. Aparecen remordimientos muy profundos por no haber dado a los viejos amigos el tiempo y esfuerzo que se merecian.

Reproche

  • “No he sabido ser feliz”.- Muchos no comprenden hasta el final que la felicidad es una eleccion.

La vida es una eleccion. Es TU VIDA. Elige conscientemente, elige sabiamente, elige honestamente, elige desde tu corazón, elige la felicidad. Aún tienes tiempo.

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La ansiedad es una emoción normal que aparece ante una amenaza pero llevada a un grado extremo puede resultar perjudicial para la salud del organismo. Se trata de una respuesta de autoprotección ante una situación que puede resultar agresiva y prepara al organismo para superar esta situación. Cuando esta respuesta es desmedida, persistente en el tiempo o no existe una causa racional desencadenante, entra dentro del área de los trastornos psicológicos y llega a producir un cierto grado de incapacitación.

Tipos de Ansiedad

  • Crisis de Angustia/Ataques de Pánico.- La ansiedad se presenta de forma episódica, con una gran intensidad y presenta síntomas fisiológicos: palpitaciones, sensación de ahogo, hormigueo o calambres, temblores y hasta miedo  a morir. Las crisis de pánico afectan al 1,5-3,5% de la población general, son más frecuentes en mujeres y suelen comenzar en la adolescencia, aunque a veces debutan en personas de mayor edad. Por lo general, las crisis duran entre 10 minutos y media hora.
  • Ansiedad Generalizada.- Se presenta prácticamente a diario y durante más de 6 meses por medio de una preocupación excesiva ante diferentes acontecimientos o actividades de la vida. Su grado de intensidad puede oscilar dependiendo de otros factores simultáneos como el estrés o la depresión. Sus síntomas son tensión muscular, cefaleas, dolor de espalda, molestias gastrointestinales, problemas respiratorios, cansancio, insomnio…
  • Fobias.- Temor desmesurado e irracional ante ciertas circunstancias como volar, permanecer en espacios abiertos, entrar en ascensores… Una fobia es considerada un problema solo cuando impide que se viva una vida normal.
  • Carácter Obsesivo-Compulsivo.- Se repiten determinados comportamientos o actos rituales, que aún sabiendo que son absurdos, no puede dejar de repetir una y otra vez hasta extremos extenuantes. Incluye desde lavarse las manos continuamente hasta la comprobación desmesurada de si las puertas están cerradas, los enchufes apagados, el gas cerrado…
  • Adapatación ante situaciones vitales adversas.- En ella se buscan complicados mecanismos para evitar enfrentarse a la situación desencadenante. En estos casos la ansiedad puede conducir a una depresión, lo que conllevaría a un trastorno mixto ansioso-depresivo.

Tratamiento

El tratamiento varía según el estado de ansiedad, en algunos casos se necesita comenzar con un tratamiento farmacológico intenso y en otros es suficiente con técnicas de relajación.

  • Farmacología y Psicoterapia.- Los casos comunes se tratan con una combinación de fármacos suaves en combinación con con diferentes técnicas de psicoterapia. Con estas técnicas se trata de hacer tomar conciencia a la persona de su trastorno para que aprenda a reconocer los primeros síntomas y así, pueda aplicar las técnicas de relajación antes de que el problema se agudice. Para asegurar los mejores resultados terapéuticos es muy importante la constancia en el cumplimiento del tratamiento.
  • Evitar la automedicación, beber alcohol y el consumo de cualquier otro tipo de sustancias.
  • Como prevención se puede acudir a remedios como el yoga, tai chi, masajes, spas… También puede resultar beneficioso tomar infusiones relajantes como la tila, valeriana o pasiflora.

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Se calcula que un 62% de los españoles tiene sobrepeso y es indudable que la obesidad tiende a seguir en aumento. Unos hábitos de vida saludables son lo esencial para evitar la obesidad: reducir la cantidad de calorías ingeridas, seguir una dieta equilibrada y practicar ejercicio físico. Está claro que la “fórmula mágica” antiobesidad aún está por descubrir, pero cada vez se sabe más sobre el funcionamiento del organismo y cómo este almacena y quema las grasas. Conocer los últimos descubrimientos en este sentido puede ayudar de una forma más eficaz a evitar esos kilos sobrantes.

Recomendaciones

  • Una hora más de sueño.- Expertos de la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad sugieren que dormir una hora más ayuda a perder peso. La razón está en que si no se duerme lo suficiente se segregan hormonas que incitan el apetito  de alimentos ricos en azúcares y grasas.
  • Comer con más frecuencia.- Un equipo de científicos de la Universidad de Pensilvania ha demostrado que aumentar la frecuencia de ingestas evita los ataques de hambre que provocan un consumo excesivo de calorías.
  • Comer más despacio.- Según un estudio japonés esto sirve de ayuda a la hora de reducir el apetito y se sospecha que el hecho de comer más despacio podría activar el metabolismo y, de esta forma, aumentar el gasto calórico.

Tratamientos Médicos

Cuando la dieta y el deporte no son suficientes, existe la posibilidad de recurrir a lo último en  tratamientos médicos.

  • Disminuir la capacidad del estómago.- Se puede hacer por medio del balón intragástrico o reduciendo directamente el tamaño del estómago. Reducir el tamaño del estómago solía implicar una intervención quirúrgica, pero recientemente se ha empezado a hacer por vía oral y sin necesidad de incisiones.
  • Crear sensación de saciedad.- Esto se logra con la implantación de una especie de marcapasos que envía impulsos eléctricos al estómago cada vez que se ingiere un alimento. Recientemente se han probado otros métodos “más pintorescos” como colocar una malla lingual que, entre otros efectos, adormece las papilas gustativas y evita que se perciba el sabor de los alimentos.
  • Ejercicio simulado.- Científicos de Harvard han descubierto la hormona quemagrasas que se libera al hacer deporte. Esta hormona convierte la grasa “mala” en otra más activa, que ayuda a quemar energía incluso después de dejar de hacer ejercicio. Esta podría se la clave para el futuro, fabricar esta hormona (irisina) artificialmente para “engañar” al cuerpo y así adelgazar.

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La muerte es consustancial a la vida desde el mismo momento que nacemos, dado que es seguro que en algún momento de la vida tenemos que morir. De la misma forma podemos asegurar que normalmente no forma parte de nuestros pensamientos habituales y que, por lo general tenemos miedo a la muerte, a lo desconocido y a la incertidumbre del más allá. Sin lugar a dudas, la muerte es importante para todo el mundo, pero en especial para las profesiones sanitarias, dado que la muerte suele estar presente en muchas ocasiones, sobre todo entre los que trabajan en unidades especiales o cuidados paliativos. “Los profesionales sanitarios son más susceptibles de presentar elevados niveles de ansiedad ante la muerte y esto podría afectar negativamente a la calidad de los cuidados que se proporcionan a los pacientes”.
En la actualidad, son los profesionales del área de la salud, sobre todo enfermeros y médicos, quienes están en contacto con el paciente y su familia al principio y al final de la vida, puesto que la mayoría de los nacimientos y muertes se producen en las instituciones sanitarias. Todo esto hace que se generen relaciones estrechas entre el personal de salud, los pacientes y sus familiares. Los familiares esperan encontrar en el equipo de salud el apoyo y comprensión suficientes para hacer frente a la muerte de un familiar y todo lo que ello conlleva. Los profesionales de la salud, tienen una gran responsabilidad en la relación de ayuda frente a los pacientes y sus familiares en un momento tan delicado.
Todo esto nos lleva a preguntarnos si estos futuros profesionales reciben la capacitación en su aprendizaje académico para hacer frente a estas situaciones de duelo. ¿Cuándo, dónde y cómo se prepara a los profesionales de la salud para ayudar a pacientes y familiares en estos momentos? ¿Qué recursos aprenden que les ayude a ellos a superar sus propios duelos?
Sin lugar a dudas las Practicas de Enfermería son una de las actividades más esperadas por todos los alumnos que han elegido esta titulación. Es el momento de enfrentarse a la realidad clínica, al reto de tomar contacto con el paciente real y sus familiares, a unirse al ambiente que se percibe por todos los sentidos (ver, oler, tocar…). En definitiva, llega el momento del contacto directo con las desgracias humanas y todas las emociones que ello genera. Para los estudiantes de enfermería, las prácticas, son la prueba de fuego para comprobar la capacidad de llegar a ser un buen profesional. Durante el periodo no teórico del primer curso, todo resulta demasiado novedoso, hay miedo a cometer errores y existe la necesidad de demostrar que no te has equivocado al elegir esta profesión.
A todos estos temores hay que sumarle el enfrentamiento a la muerte. Hacer frente al dolor y la muerte es una de las situaciones más complicadas y que generan gran ansiedad en los estudiantes en prácticas de primer año.

Ante una persona moribunda o con una enfermedad terminal, nadie se siente cómodo. Tal vez sea debido a que ello nos hace pensar en nuestro propio final y procuramos alejarnos de estas vivencias. Sin embargo, el contacto con el dolor, la agonía y la muerte entra dentro de la profesión enfermera, es una realidad ineludible. Es el personal de enfermería quien tiene un contacto más estrecho con el paciente y sus familiares hasta el último momento. En la práctica del cuidado según el modelo biomédico la muerte se considera un enemigo y cuando sucede es inevitable pensar que se ha fallado y que aparezcan reacciones emocionales de frustración, miedo, ansiedad y depresión, en los profesionales enfermeros.
En Taiwán en el año 2006, se llevó a cabo un estudio sobre lo que esperan los pacientes de los profesionales de la salud y en especial de las enfermeras cuando se encuentran en sus últimos días. Según este estudio, los pacientes identifican seis tipos de ayuda que esperan recibir, antes de su muerte:

  • Cuidados físicos de calidad.
  • Respeto por su dignidad y la de sus familiares.
  • Apoyo y comprensión.
  • Apoyo religioso cuando sea necesario
  • Facilitar la comunicación entre el paciente y sus familiares.
  • Ayuda para morir en paz, cumpliendo metas y deseos.

En este mismo estudio se llega a la conclusión de que las enfermeras experimentan una gran ansiedad cuando están al cuidado de pacientes terminales, relacionada con el miedo a su propia muerte.
Las situaciones de pérdida y duelo hacen al ser humano vulnerable y le llevan a responder ante esta situación de muy diferentes maneras, los profesionales de la salud tienen que proporcionar un acompañamiento continuo, comprensión y empatía en estas situaciones. Tienen que encargarse de informar a lo largo del proceso para evitar tensiones y ansiedad. Por ello es necesario que se sientan preparados para afrontar los sentimientos y para aportar calidez humana.
Médicos y enfermeras que trabajan con pacientes terminales, saben que la principal necesidad que han de satisfacer a estos pacientes y sus familiares es la “comunicación”. Con una buena comunicación se evita la soledad y el aislamiento interior que lleva a la angustia y al deterioro psíquico del paciente y su entorno. El personal sanitario debería estar “vacunado” contra su inseguridad y sus propios miedos para poder transmitir comprensión, calor humano y cariño.

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