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instagram-1889117_1920Según algunos analistas, se calcula que Instagram superará las 2.000 millones de cuentas activas en los próximos cinco años. No cabe duda que es una plataforma en auge que suma nuevos usuarios más rápido que cualquier otra red social.

Instagram ya no es esa mera aplicación que permitía compartir fotografías incluyendo filtros con los que transformar las imágenes y que en sus inicios ni siquiera había lugar para los vídeos. Desde que fue adquirida por Facebook se han ido introduciendo determinadas características técnicas que han conseguido posicionarla como la red en la que mostrar con imágenes la vida de su creciente número de usuarios.

A día de hoy Instagram permite publicar fotografías, series de fotografías y vídeos, con comentarios de las personas que nos siguen, y también recibir los “like” o “me gusta” con un icono en forma de corazón. Por otra parte también ha incorporado un espacio muy similar al que ofrece la red Snapchat, basado en publicaciones efímeras. Esta función, denominada “Stories” o “Instastories”, ha sido complementada recientemente con IGTV, un canal de vídeo en el que las imágenes, de hasta 10 minutos, pueden mantenerse indefinidamente. Hace pocos días se anunció también la posibilidad de usar el sistema para hacer video llamadas de hasta cuatro intervinientes.

Instagram está presente en muchos ámbitos, como los de la moda, los viajes o las tendencias. En mi opinión, a veces no deja de ser un mero “postureo”, en el que cada cual muestra una imagen excesivamente feliz y optimista bastante alejada de la realidad. Al fin y al cabo a quién le gusta ir aireando por ahí sus miserias… Pero lo cierto es que esta red social se ha convertido en uno de los elementos culturales más relevantes del ámbito digital.

En el ámbito sanitario y sobre todo en enfermería se está convirtiendo en una importante herramienta de comunicación para seguir aprendiendo, compartir y dar visibilidad a la profesión. Prueba de ello son cuentas como las de enfermero_de_urgencias, enfermiriam12.5 o perdidue, por nombrar sólo alguna de ellas.

Pero… ¿Y los pacientes? ¿Dónde están ellos? 

Pues sí,  los pacientes, al igual que otras redes sociales, también usan Instagram para mostrar cómo viven y afrontan su enfermedad. Su objetivo es dar repercusión a lo que les ocurre, compartir sus propias vivencias y todo aquello a lo que se enfrentan en su día a día. Sin olvidar lo importante que puede ser el apoyo entre iguales para otros pacientes que están pasando por procesos parecidos.

En un mundo donde lo que prima es el “postureo”, nos encontramos con cuentas como las de unamamaconcrohn o elmotivodeanto con fotografías de personas que son un auténtico ejemplo de lucha y ánimo a pesar de padecer una determinada enfermedad, y nos muestran su realidad sin filtros.

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Más allá de la consulta del médico los pacientes tienen mucho que decir y nosotros, como profesionales sanitarios, mucho que aprender. En un mundo en el que se nos llena la boca de hablar de nuevas tecnologías, e-salud, big datablockchain… y demás terminología que se nos escapa, deberíamos aprovechar todo esto para saber si lo que les estamos ofreciendo es lo que ellos nos están demandando. El sistema sanitario, las organizaciones, las empresas tecnológicas, farmacéuticas, y por supuesto los profesionales deberíamos dejar de mirar tanto nuestro ombligo y empezar a mostrar un poco más de interés en la voz del paciente y lo que ellos verdaderamente necesitan.

 

MIByFcou_400x400Lunes a media mañana y mi móvil está que arde con la nueva campaña reivindicativa iniciada por el Sindicato de Enfermería (SATSE) de Madrid.

  • “Que si has hecho merchandising y no me has regalado ni una chapa”
  • “Que si te están copiando”
  • “Que si te han robado el nombre”
  • “Que si cuando me han dado la chapita he pensado que era cosa tuya”
  • Etc… etc… etc…

Ante el revuelo ocasionado entre las personas que me conocen y mi círculo más cercano, me gustaría aclarar que no estoy ni delante, ni detrás de esta campaña. Considero y quiero suponer que el hecho de vincular la misma al término “oveja negra” ha sido fruto de la casualidad por parte de SATSE y que no responde a ningún otro tipo de intereses.  Independientemente de que pueda estar o no de acuerdo con lo que se reivindica en la misma, a lo largo de mi trayectoria en redes sociales, en ningún momento esta ha sido mi manera de proceder y ni mucho menos se corresponde con mi actitud y criterio a seguir desde mis comienzos en Twitter, hace ya algunos años.

Como enfermera siempre he estado, estoy y estaré a favor del uso de las nuevas tecnologías desde un punto de vista profesional. Considero que las redes sociales son una poderosa y útil herramienta que, bien utilizada, puede ser de gran utilidad en el desempeño de nuestra profesión. Como profesionales de la enfermería hemos de estar presentes en estas comunidades aportando nuestros conocimientos, nuestras competencias y dando una visibilidad de calidad a la profesión. Eso y nada más es lo que he intentado hacer con mi participación en redes sociales: aportar y nutrirme de las aportaciones de todos mis compañeros y cualquiera de vosotros que haya echado un vistazo a mi perfil, sabrá que no hay nada más detrás del mismo.

Soy ENFERMERA, no soy experta en social media, ni en marketing digital y ni mucho menos soy “influenzer” o “tuitstar”. Soy enfermera, es lo que siempre he querido ser y lo que con mucho esfuerzo y dedicación he llegado a ser. Mi meta es dar lo mejor de mí misma cada día en el trabajo y procurar mejorar sin descanso en beneficio del paciente. En mi caso ser “la oveja negra” no está relacionado con tendencias políticas ni con la parte negativa que se pueda asociar a nuestra profesión, sino todo lo contrario. En su día elegí este nombre por lo que implica ser especial, marcar la diferencia, hacer las cosas de otra forma… y a día de hoy yo no reniego de ser la oveja negra y espero seguir siéndolo y compartiendo este espacio con todos vosotros durante mucho tiempo. Porque #marcarladiferencia es de guapas, de ovejas negras y de enfermeras… Ahhh y por no tener no tengo ni merchandising!!!

 

 

Estamos en plenas vacaciones de verano, son días de salir, hacer actividades al aire libre y disfrutar del sol en la playa o en la piscina. No cabe duda que el sol aporta numerosos beneficios a nuestro organismo: mejora el estado de ánimo, ayuda a sintetizar la vitamina D, refuerza el sistema inmunológico, etc. Por otra parte,  hemos de tener en cuenta la importancia de broncearse sin poner en riesgo la salud, pues la exposición a los rayos UV también puede tener efectos negativos sobre la piel ya que acelera la aparición de manchas, el envejecimiento de la piel y aumenta el riesgo de padecer melanomas.

Según el IV Estudio CinfaSalud: «Percepción y hábitos de salud de la población española en torno a la fotoprotección», realizado en 2016 y avalado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) sólo el 2,5% de los españoles se aplica de manera correcta la crema fotoprotectora. A la luz de estos datos, está claro que se nos olvida que la piel es el órgano más grande del cuerpo y debemos cuidarlo como se merece durante todo el año.

Por todo ello se hace imprescindible seguir una serie de consejos para exponerse al sol con las máximas garantías que potencien sus efectos beneficiosos y  ayuden a minimizar los riesgos que entraña para la salud de la piel.

Cuidado con el sol def

 

 

 

 

 

 

 

El secreto está en las ganas... (1)El diccionario Webster (Merrill E. Douglas, Donna N. Douglas, 1997) define un equipo como “un grupo que trabaja en común”, más profundamente es “un conjunto de personas que deben confiar en la colaboración colectiva para que cada miembro experimente el mayor éxito y logre más ampliamente sus objetivos”.

No descubro nada nuevo si digo que el trabajo en equipo favorece la organización, la innovación, la satisfacción, la calidad y la excelencia en el desarrollo de nuestra profesión. En mi opinión, el trabajo en equipo no es simplemente la suma de las diferentes aportaciones individuales y va mucho más allá de esto.

La “comunicación” es la base del trabajo en equipo y es imposible obtener unos resultados satisfactorios si esta falla. Una comunicación abierta entre todos los miembros del equipo es esencial a la hora de coordinar las diferentes actuaciones individuales. Cuántos problemas y situaciones desagradables se resolverían con un diálogo abierto y directo entre todas las partes implicadas. Esto que debería ser una realidad en nuestro entorno de trabajo cotidiano, en la práctica diaria parece que es muy difícil de conseguir.

Otro pilar para mi muy importante es la “confianza”. Todos y cada uno de los miembros del equipo han de poder confiar en el buen hacer de sus compañeros y han de anteponer el éxito del equipo por encima del lucimiento personal e individual de cada uno. Esto es, como se dice en mi pueblo, lo que viene siendo “remar a favor de obra”.

Nada de todo esto tiene sentido ni sirve de nada cuando falla algo tan fundamental como el “respeto”. Como profesionales, todos y cada uno de nosotros, meremos TODO el respeto tanto por parte de nuestros superiores como por el de los propios compañeros, independientemente del lugar que ocupemos en el equipo de trabajo.

Mi experiencia personal me ha demostrado que cuando te sientes a gusto con tu trabajo y en un equipo  en el que te sientes plenamente integrada, acogida y respetada; tu propia satisfacción laboral hace que el paciente se sienta a su vez mucho más satisfecho con el cuidado y con el trato recibido.

Si a pesar de todo no tienes la suerte de sentir que formas parte de un gran equipo y piensas que nunca es suficiente lo que haces para integrarte, mi consejo es: “Sonríe siempre”, lo sé, a veces no es fácil ni tenemos motivos y ganas de sonreírle a nadie, pero hay una maravillosa razón para seguir haciéndolo y es que “las sonrisas no se gastan”.

CapturaLos profesionales sanitarios cada día estamos más presentes en el mundo de las redes sociales y las aplicaciones móviles con el objetivo de conectar más y mejor con pacientes y expertos. Yo me decidí a estar presente en Twitter como profesional del la enfermería porque es una red social con millones de usuarios, completamente abierta y que me permite relacionarme con quien quiera. Así mismo, cualquier persona que lo desee puede relacionarse conmigo. A mi personalmente Twitter me permite, me ayuda y en ocasiones, me atrevería a decir, que hasta me obliga a estar al día sobre todo lo que ocurre en  mi entorno profesional.

Cuando yo me decidí a estar presente en Twitter como enfermera, una de mis principales inquietudes era como iba a afectar esto a mi vida profesional. ¿Dónde empieza y dónde acaba mi jornada laboral? ¿Puedo twitear lo que me dé la gana? ¿Vale todo? ¿Qué responsabilidades estoy adquiriendo y dónde pongo los límites?

Desde mis inicios en Twitter he tenido siempre muy presente que, el mismo código ético y moral que me acompaña día a día a lo largo de mi jornada laboral, para mi es de obligado cumplimiento en todo lo que yo haga a través de esta red social. La línea que marca los límites entre lo que se puede o se debe hacer y lo que no se puede o no se debe hacer, es muy difícil de trazar y, precisamente por ese motivo también es muy fácil, a veces, traspasar esa línea. Un tweet desafortunado en el momento más inoportuno puede resultar perjudicial no solo personalmente sino para el resto de la profesión en general.

Yo soy enfermera, no soy experta en redes sociales, ni en marketing digital, ni soy community manager, ni me dedico a gestionar TICs. Soy enfermera, es lo que siempre quise ser y lo que con mucho trabajo y esfuerzo he conseguido llegar a ser. Adoro mi profesión y mi meta es hacerlo mejor cada día y  si Twitter me ayuda en este sentido, bienvenido sea. Pero siempre sin olvidar las bases y fundamentos de mi profesión, que es CUIDAR y que están mucho más allá de los 140 caracteres.

Vivimos tiempos de cambio. Estamos inmersos en plena era 2.0 y, sin duda, para afrontar estos cambios nos va a hacer falta implicación de todos (profesionales, usuarios, gestores sanitarios…). Nos va a hacer falta formación, filtrar para quedarnos con lo bueno y tratar de mejorar aquello que no lo sea tanto. Todo esto no se trata sólo de tener el mejor blog con millones de visitas o de ser una estrella de las redes sociales con “tropecientos” seguidores. Se trata de aprovecharnos de la comunicación multidireccional que nos facilitan las nuevas tecnologías para, entre todos, conseguir ofrecer una asistencia sanitaria de calidad utilizando todos los medios de los que disponemos.

Sin lugar a dudas, las redes sociales contribuyen y ayudan a dar visibilidad a nuestra profesión, a lo qué somos, a lo qué hacemos y cómo lo hacemos; en definitiva, a lo que significa ser ENFERMERA. Pero no nos olvidemos de que esa visibilidad va a depender de nosotros mismos, de lo qué hagamos y de cómo lo hagamos. En este sentido, en mi opinión, no debemos olvidarnos de conceptos que quizá para algunos, resulten un tanto arcaicos o pasados de moda pero que siguen siendo de obligado cumplimiento en nuestro día a día. Conceptos como ejemplaridad, honestidad, rigor, ética, sentido común… En definitiva valores que identifican y acompañan a nuestra profesión desde sus inicios, que han sido su esencia y que son los que la sitúan donde está hoy en día y, que por supuesto es mucho más allá de los 140 caracteres.

Si hay algo que yo puedo asegurar es que “en mi día a día en una jornada laboral cualquiera, los 140 caracteres se quedan en algo anecdótico comparados con la grandeza de nuestra profesión”.

 

orejaHace unas semanas tras sufrir un fuerte resfriado, que ha derivado en problemas de oído bastante desagradables, fui consciente de la poca importancia que le damos a nuestra salud auditiva hasta que ésta empieza a fallarnos. Esto me hizo reflexionar que deberíamos tomar conciencia de ello, máxime cuando es frecuente que las alteraciones auditivas provoquen, a su vez, alteraciones psíquicas y sociológicas, sobre todo cuando la pérdida auditiva es importante.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 360 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante en todo el mundo y, aproximadamente una tercera parte de las personas mayores de 65 años sufre una pérdida de audición importante. Se calcula que la mitad de las sorderas podrían evitarse con una buena prevención primaria, de ahí la importancia que tiene insistir en el cuidado y la protección de la salud auditiva.

La pérdida de audición puede mejorarse mediante el uso de fármacos, cirugía y utilizando protecciones auditivas como pueden ser: los audífonos y otros dispositivos. Las estrategias de prevención, detección e intervención tempranas son de vital importancia a la hora de minimizar las consecuencias de la pérdida de audición y poder llevar a cabo una adecuada protección auditiva.

Prevención

Tomar pequeñas precauciones, ayuda a mantener una mejor calidad auditiva:

  • Revisiones auditivas periódicas: Ayudan a detectar la aparición temprana de la pérdida de audición.

  • Prestar atención a las señales de advertencia: Acúfenos y dificultad para oír sonidos agudos o para poder mantener conversaciones por teléfono o en ambientes ruidosos.

  • Mantener una adecuada higiene: Secar bien los oídos después del baño o ducha, utilizar nebulizadores de agua de mar periódicamente y evitar el uso de bastoncillos.

  • Evitar la exposición a ruidos fuertes: Utilizar la televisión, el equipo de sonido y los auriculares a un volumen moderado.

  • Utilizar protecciones auditivas: Es de vital importancia protegerse adecuadamente en el ámbito laboral cuando se trabaja en ambientes ruidosos, al realizar deporte (natación, buceo, caza, etc.) y en momentos de ocio (conciertos, deportes de motor, etc)

  • Ante cualquier dolor o molestias acudir al médico: No introducir ningún objeto para autoexplorarse ni automedicarse.

  • Prestar atención a catarros, gripes o infecciones: A la larga pueden causar problemas auditivos, las infecciones están consideradas como la segunda causa de pérdida de la audición.

images12 De Mayo… Chic@s hoy es nuestro día y vaya por delante mi felicitación porque tenemos el mejor trabajo del “mundo mundial”. En Julio cumpliré mi primer año como enfermera y aún me parece mentira que hacer cada día algo que me gusta tanto, sea ir a trabajar.

Personalmente viví mis años de carrera con una gran ilusión, deseaba terminar cuanto antes para poder empezar a ejercer y poner en práctica todo lo aprendido y para lo que me había preparado. Cuando empecé a trabajar fui consciente de que las cosas no son siempre como en los libros y, sobre todo, me di cuenta de la gran responsabilidad que conlleva esta profesión. A día de hoy, la mayoría de los días salgo de mi turno con la sensación de que podría haber hecho algo más y de que aún tengo taaaaanto por aprender.

Soy consciente que no corren los mejores tiempos: recortes en sanidad, polémicas con la prescripción enfermera, compañeros que tienen que irse fuera a trabajar, un 60% de los españoles que no sabe lo que hacemos en nuestra profesión, etc, etc, etc… A pesar de todo, hemos de seguir sintiéndonos orgullosos de nuestra profesión, de ser enfermeras y enfermeros. Y así tiene que ser, porque motivos nos sobran. Esta profesión proporciona muchas satisfacciones, y nos plantea nuevos retos a diario, es por eso que no podemos rendirnos ni perder la pasión por el trabajo bien hecho.

“Los enfermeros alientan, cuidan y protegen; son personas con preparación para atender a los enfermos, los lesionados y los ancianos.” (Nursing in Today’s World—Challenges, Issues, and Trends) Si tuviera que volver a elegir una profesión elegiría ser enfermera.

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