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Estamos en plenas vacaciones de verano, son días de salir, hacer actividades al aire libre y disfrutar del sol en la playa o en la piscina. No cabe duda que el sol aporta numerosos beneficios a nuestro organismo: mejora el estado de ánimo, ayuda a sintetizar la vitamina D, refuerza el sistema inmunológico, etc. Por otra parte,  hemos de tener en cuenta la importancia de broncearse sin poner en riesgo la salud, pues la exposición a los rayos UV también puede tener efectos negativos sobre la piel ya que acelera la aparición de manchas, el envejecimiento de la piel y aumenta el riesgo de padecer melanomas.

Según el IV Estudio CinfaSalud: «Percepción y hábitos de salud de la población española en torno a la fotoprotección», realizado en 2016 y avalado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) sólo el 2,5% de los españoles se aplica de manera correcta la crema fotoprotectora. A la luz de estos datos, está claro que se nos olvida que la piel es el órgano más grande del cuerpo y debemos cuidarlo como se merece durante todo el año.

Por todo ello se hace imprescindible seguir una serie de consejos para exponerse al sol con las máximas garantías que potencien sus efectos beneficiosos y  ayuden a minimizar los riesgos que entraña para la salud de la piel.

Cuidado con el sol def

 

 

 

 

 

 

 

El secreto está en las ganas... (1)El diccionario Webster (Merrill E. Douglas, Donna N. Douglas, 1997) define un equipo como “un grupo que trabaja en común”, más profundamente es “un conjunto de personas que deben confiar en la colaboración colectiva para que cada miembro experimente el mayor éxito y logre más ampliamente sus objetivos”.

No descubro nada nuevo si digo que el trabajo en equipo favorece la organización, la innovación, la satisfacción, la calidad y la excelencia en el desarrollo de nuestra profesión. En mi opinión, el trabajo en equipo no es simplemente la suma de las diferentes aportaciones individuales y va mucho más allá de esto.

La “comunicación” es la base del trabajo en equipo y es imposible obtener unos resultados satisfactorios si esta falla. Una comunicación abierta entre todos los miembros del equipo es esencial a la hora de coordinar las diferentes actuaciones individuales. Cuántos problemas y situaciones desagradables se resolverían con un diálogo abierto y directo entre todas las partes implicadas. Esto que debería ser una realidad en nuestro entorno de trabajo cotidiano, en la práctica diaria parece que es muy difícil de conseguir.

Otro pilar para mi muy importante es la “confianza”. Todos y cada uno de los miembros del equipo han de poder confiar en el buen hacer de sus compañeros y han de anteponer el éxito del equipo por encima del lucimiento personal e individual de cada uno. Esto es, como se dice en mi pueblo, lo que viene siendo “remar a favor de obra”.

Nada de todo esto tiene sentido ni sirve de nada cuando falla algo tan fundamental como el “respeto”. Como profesionales, todos y cada uno de nosotros, meremos TODO el respeto tanto por parte de nuestros superiores como por el de los propios compañeros, independientemente del lugar que ocupemos en el equipo de trabajo.

Mi experiencia personal me ha demostrado que cuando te sientes a gusto con tu trabajo y en un equipo  en el que te sientes plenamente integrada, acogida y respetada; tu propia satisfacción laboral hace que el paciente se sienta a su vez mucho más satisfecho con el cuidado y con el trato recibido.

Si a pesar de todo no tienes la suerte de sentir que formas parte de un gran equipo y piensas que nunca es suficiente lo que haces para integrarte, mi consejo es: “Sonríe siempre”, lo sé, a veces no es fácil ni tenemos motivos y ganas de sonreírle a nadie, pero hay una maravillosa razón para seguir haciéndolo y es que “las sonrisas no se gastan”.

CapturaLos profesionales sanitarios cada día estamos más presentes en el mundo de las redes sociales y las aplicaciones móviles con el objetivo de conectar más y mejor con pacientes y expertos. Yo me decidí a estar presente en Twitter como profesional del la enfermería porque es una red social con millones de usuarios, completamente abierta y que me permite relacionarme con quien quiera. Así mismo, cualquier persona que lo desee puede relacionarse conmigo. A mi personalmente Twitter me permite, me ayuda y en ocasiones, me atrevería a decir, que hasta me obliga a estar al día sobre todo lo que ocurre en  mi entorno profesional.

Cuando yo me decidí a estar presente en Twitter como enfermera, una de mis principales inquietudes era como iba a afectar esto a mi vida profesional. ¿Dónde empieza y dónde acaba mi jornada laboral? ¿Puedo twitear lo que me dé la gana? ¿Vale todo? ¿Qué responsabilidades estoy adquiriendo y dónde pongo los límites?

Desde mis inicios en Twitter he tenido siempre muy presente que, el mismo código ético y moral que me acompaña día a día a lo largo de mi jornada laboral, para mi es de obligado cumplimiento en todo lo que yo haga a través de esta red social. La línea que marca los límites entre lo que se puede o se debe hacer y lo que no se puede o no se debe hacer, es muy difícil de trazar y, precisamente por ese motivo también es muy fácil, a veces, traspasar esa línea. Un tweet desafortunado en el momento más inoportuno puede resultar perjudicial no solo personalmente sino para el resto de la profesión en general.

Yo soy enfermera, no soy experta en redes sociales, ni en marketing digital, ni soy community manager, ni me dedico a gestionar TICs. Soy enfermera, es lo que siempre quise ser y lo que con mucho trabajo y esfuerzo he conseguido llegar a ser. Adoro mi profesión y mi meta es hacerlo mejor cada día y  si Twitter me ayuda en este sentido, bienvenido sea. Pero siempre sin olvidar las bases y fundamentos de mi profesión, que es CUIDAR y que están mucho más allá de los 140 caracteres.

Vivimos tiempos de cambio. Estamos inmersos en plena era 2.0 y, sin duda, para afrontar estos cambios nos va a hacer falta implicación de todos (profesionales, usuarios, gestores sanitarios…). Nos va a hacer falta formación, filtrar para quedarnos con lo bueno y tratar de mejorar aquello que no lo sea tanto. Todo esto no se trata sólo de tener el mejor blog con millones de visitas o de ser una estrella de las redes sociales con “tropecientos” seguidores. Se trata de aprovecharnos de la comunicación multidireccional que nos facilitan las nuevas tecnologías para, entre todos, conseguir ofrecer una asistencia sanitaria de calidad utilizando todos los medios de los que disponemos.

Sin lugar a dudas, las redes sociales contribuyen y ayudan a dar visibilidad a nuestra profesión, a lo qué somos, a lo qué hacemos y cómo lo hacemos; en definitiva, a lo que significa ser ENFERMERA. Pero no nos olvidemos de que esa visibilidad va a depender de nosotros mismos, de lo qué hagamos y de cómo lo hagamos. En este sentido, en mi opinión, no debemos olvidarnos de conceptos que quizá para algunos, resulten un tanto arcaicos o pasados de moda pero que siguen siendo de obligado cumplimiento en nuestro día a día. Conceptos como ejemplaridad, honestidad, rigor, ética, sentido común… En definitiva valores que identifican y acompañan a nuestra profesión desde sus inicios, que han sido su esencia y que son los que la sitúan donde está hoy en día y, que por supuesto es mucho más allá de los 140 caracteres.

Si hay algo que yo puedo asegurar es que “en mi día a día en una jornada laboral cualquiera, los 140 caracteres se quedan en algo anecdótico comparados con la grandeza de nuestra profesión”.

 

orejaHace unas semanas tras sufrir un fuerte resfriado, que ha derivado en problemas de oído bastante desagradables, fui consciente de la poca importancia que le damos a nuestra salud auditiva hasta que ésta empieza a fallarnos. Esto me hizo reflexionar que deberíamos tomar conciencia de ello, máxime cuando es frecuente que las alteraciones auditivas provoquen, a su vez, alteraciones psíquicas y sociológicas, sobre todo cuando la pérdida auditiva es importante.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 360 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante en todo el mundo y, aproximadamente una tercera parte de las personas mayores de 65 años sufre una pérdida de audición importante. Se calcula que la mitad de las sorderas podrían evitarse con una buena prevención primaria, de ahí la importancia que tiene insistir en el cuidado y la protección de la salud auditiva.

La pérdida de audición puede mejorarse mediante el uso de fármacos, cirugía y utilizando protecciones auditivas como pueden ser: los audífonos y otros dispositivos. Las estrategias de prevención, detección e intervención tempranas son de vital importancia a la hora de minimizar las consecuencias de la pérdida de audición y poder llevar a cabo una adecuada protección auditiva.

Prevención

Tomar pequeñas precauciones, ayuda a mantener una mejor calidad auditiva:

  • Revisiones auditivas periódicas: Ayudan a detectar la aparición temprana de la pérdida de audición.

  • Prestar atención a las señales de advertencia: Acúfenos y dificultad para oír sonidos agudos o para poder mantener conversaciones por teléfono o en ambientes ruidosos.

  • Mantener una adecuada higiene: Secar bien los oídos después del baño o ducha, utilizar nebulizadores de agua de mar periódicamente y evitar el uso de bastoncillos.

  • Evitar la exposición a ruidos fuertes: Utilizar la televisión, el equipo de sonido y los auriculares a un volumen moderado.

  • Utilizar protecciones auditivas: Es de vital importancia protegerse adecuadamente en el ámbito laboral cuando se trabaja en ambientes ruidosos, al realizar deporte (natación, buceo, caza, etc.) y en momentos de ocio (conciertos, deportes de motor, etc)

  • Ante cualquier dolor o molestias acudir al médico: No introducir ningún objeto para autoexplorarse ni automedicarse.

  • Prestar atención a catarros, gripes o infecciones: A la larga pueden causar problemas auditivos, las infecciones están consideradas como la segunda causa de pérdida de la audición.

images12 De Mayo… Chic@s hoy es nuestro día y vaya por delante mi felicitación porque tenemos el mejor trabajo del “mundo mundial”. En Julio cumpliré mi primer año como enfermera y aún me parece mentira que hacer cada día algo que me gusta tanto, sea ir a trabajar.

Personalmente viví mis años de carrera con una gran ilusión, deseaba terminar cuanto antes para poder empezar a ejercer y poner en práctica todo lo aprendido y para lo que me había preparado. Cuando empecé a trabajar fui consciente de que las cosas no son siempre como en los libros y, sobre todo, me di cuenta de la gran responsabilidad que conlleva esta profesión. A día de hoy, la mayoría de los días salgo de mi turno con la sensación de que podría haber hecho algo más y de que aún tengo taaaaanto por aprender.

Soy consciente que no corren los mejores tiempos: recortes en sanidad, polémicas con la prescripción enfermera, compañeros que tienen que irse fuera a trabajar, un 60% de los españoles que no sabe lo que hacemos en nuestra profesión, etc, etc, etc… A pesar de todo, hemos de seguir sintiéndonos orgullosos de nuestra profesión, de ser enfermeras y enfermeros. Y así tiene que ser, porque motivos nos sobran. Esta profesión proporciona muchas satisfacciones, y nos plantea nuevos retos a diario, es por eso que no podemos rendirnos ni perder la pasión por el trabajo bien hecho.

“Los enfermeros alientan, cuidan y protegen; son personas con preparación para atender a los enfermos, los lesionados y los ancianos.” (Nursing in Today’s World—Challenges, Issues, and Trends) Si tuviera que volver a elegir una profesión elegiría ser enfermera.

CapturaLa sociedad actual está en constante evolución y, sin duda alguna, nosotros evolucionamos con ella. Las nuevas tecnologías son más accesibles que nunca y abren un amplio abanico de posibilidades. La Redes Sociales forman parte de nuestro día a día y la línea entre lo personal y lo profesional se vuelve cada día más tenue. Cuando hace unos días aparecí en el Top Ten de enfermer@s más influyentes en Twitter recibí felicitaciones por parte de amigos y compañeros que me hicieron sentir orgullosa de mi profesión. Esto también me hizo reflexionar sobre hasta que punto nuestra imagen personal en las Redes Sociales puede llegar a influir en la imagen de nuestra profesión en general. Siempre he dicho que Internet y sobre todo las Redes Sociales son un “arma de doble filo” que hay que manejar con el debido conocimiento y respeto.

Cuando elegimos libremente presentarnos en las Redes Sociales utilizando nuestro título de enfermera y un avatar con su correspondiente uniforme, deberíamos ser conscientes que en cierta manera estamos dando una imagen general de nuestra profesión. La redes sociales no son el salón de nuestra casa, son una enorme ventana abierta al mundo y la imagen que proyectamos llega a otros profesionales como nosotros pero también al público en general. Si lo que queremos es dar una imagen de respeto y confianza en nuestra profesión, deberíamos asegurarnos de reflejar lo que la sociedad espera verdaderamente de nosotros.

Desde mi punto de vista, nuestra imagen profesional es la opinión que tienen de nosotros los pacientes, sus familias, los compañeros, jefes… a la hora de evaluar nuestra labor y con ello las competencias, habilidades, el talento y los resultados obtenidos. Sin duda alguna “somos lo que hacemos” pero también, en gran medida, somos lo que proyectamos y todo aquello que se supone y se atribuye a nuestra profesión.

Las enfermeras, como cualquier otra persona, somos muy libres de utilizar las redes sociales como estimemos oportuno pero si decidimos presentarnos como tal, sería importante que reflexionáramos sobre la imagen que queremos proyectar de nuestra profesión. No podemos pedir respeto y reconocimiento si no empezamos por respetarnos y valorarnos nosotras mismas.

images (1)La esperanza de vida, junto con el aumento del número de pacientes oncológicos y geriátricos, unido a la cifra de pacientes convalecientes con enfermedades crónicas, supone que en algún momento precisarán de una serie de cuidados específicos dirigidos a “paliar” sus padecimientos, con el objetivo de añadir vida a los años y no sólo años a la vida.

Antes de entrar en profundidad en el concepto de cuidados paliativos me gustaría hacer un inciso sobre el significado del término paliar. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), paliar proviene del latín palliatus: Que permanece cubierto con un palio o capa. En su primera acepción, por paliar se entiende: La acción de “mitigar la violencia de ciertas enfermedades”. La segunda acepción dice: El hecho de “mitigar, suavizar, atenuar una pena o disgusto”.

En 1980, La Organización Mundial de la Salud (OMS) incorpora oficialmente el concepto de cuidados paliativos dentro del programa de control del cáncer. La última definición que la OMS hace de cuidados paliativos es de 2002 y dice así: “el enfoque que mejora la calidad de la vida de los pacientes y sus familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades terminales a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la pronta identificación y correcta valoración, tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales”.

En el año 1992 el Subcomité de Cuidados Paliativos del Programa Europeo contra el Cáncer definía los cuidados paliativos como: “Un cuidado total, activo y continuado del paciente y su familia por un equipo multiprofesional cuando la expectativa médica no es la curación. Su objetivo primario no es prolongar la supervivencia, sino conseguir la más alta calidad de vida presente para el paciente y su familia. Deben cubrir las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales”.

En su documento Historia de la Medicina Paliativa en España, la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) expone que “los cuidados paliativos se basan en una concepción global, activa y viva de la terapéutica que comprende la atención de los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales de las personas en situación de enfermedad terminal“, con objetivos claros y organizados que afectan a todos los niveles asistenciales para lograr el bienestar, promoción de la dignidad y autonomía del paciente y familia, que deben considerarse como una unidad a tratar.

Sería conveniente aclarar lo que entendemos por enfermedad incurable avanzada, enfermedad terminal y situación de agonía:

  • Enfermedad incurable avanzada: Enfermedad de curso progresivo, gradual, con diverso grado de afectación de la autonomía y de la calidad de vida, con respuesta variable al tratamiento específico, que evolucionará hacia la muerte a medio plazo.
  • Enfermedad terminal: Enfermedad avanzada en fase evolutiva e irreversible con síntomas múltiples, impacto emocional, pérdida de autonomía, con muy escasa o nula capacidad de respuesta al tratamiento específico y con un pronóstico de vida inferior a 6 meses, en un contexto de fragilidad progresiva.
  • Situación de agonía: La que precede a la muerte cuando ésta se produce de forma gradual, y en la que existe deterioro físico intenso, debilidad extrema, alta frecuencia de trastornos cognitivos y de la conciencia, dificultad de relación e ingesta y pronóstico de vida en horas o días.
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