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Archive for 23 agosto 2012

Por ahora, no existe un único tratamiento con el que abordar la fibromialgia. La enfermedad no tiene curación definitiva y el objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, para conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de la persona con fibromialgia. Existen multitud de terapias alternativas que no han demostrado efectividad desde el punto de vista científico por lo que se recomienda ser cautos y tener en cuenta que “no existen tratamientos milagrosos”. Lo mejor es acudir a verdaderos profesionales que conozcan bien la enfermedad y que inspiren confianza a la hora de resolver todas aquellas dudas que puedan surgir sobre la enfermedad.

Al no haber fármacos específicos para la Fibromialgia, el tratamiento de estos pacientes debe ir dirigido hacia dos objetivos:

  • El control del dolor.
  • El control de otros síntomas.

Pasos a Seguir

  1. Explicación de la naturaleza de la enfermedad.
  • La fibromialgia es un síndrome crónico benigno que ocasiona a quien lo padece cansancio y dolor en los músculos, ligamentos y tendones del cuerpo.
  1. Educación para evitar los factores agravantes.
  • Corregir las alteraciones al caminar y las posturas forzadas y poco naturales.
  • Evitar levantar o sostener pesos para los que la musculatura no está preparada.
  • Evitar el sobrepeso y la obesidad.
  1. Tratamiento de las alteraciones psicológicas.
  • La ansiedad y la depresión no son la causa de la fibromialgia, pero cuando se asocian a la misma, dificultan en gran medida su tratamiento.
  1. Cambio de comportamiento y hábitos de vida.
  • Es muy importante mantener una actitud positiva ante la vida diaria.
  • Procurar un cambio de mentalidad tanto en quien la padece como en los que le rodean.
  • Ser realista y marcarse objetivos diarios que se puedan cumplir. Es mejor hacer una sola cosa a un tiempo y no dudar en buscar ayuda cuando se necesite.
  • Cuidar la autoestima y ser consciente de, que a pesar de la enfermedad, se sigue siendo una persona útil, necesaria, con una vida propia y que tiene valor por sí misma.
  • Intentar reducir el estrés en la mayor medida posible evitando los cambios bruscos en la rutina diaria. Las personas que dejan el trabajo o suspenden toda actividad tienden a encontrarse peor que las que permanecen activas.
  • Mantener o iniciar hobbys o medios de entretenimiento puede ser muy beneficioso.
  • Procurar guardar un momento cada día (10-20 minutos) para la relajación. Puede ser útil el aprendizaje de técnicas de relajación con un psicólogo clínico.
  • Procurar establecer las mejores condiciones para un sueño reparador.
  • Compartir los sentimientos es de vital importancia.
  1. Ejercicio físico.
  • Actualmente, la medida más eficaz para combatir la fibromialgia es la práctica regular de ejercicio físico adecuada a los síntomas.
  • Paseos, caminar, montar en bicicleta o natación pueden servir para iniciar el acondicionamiento físico. El objetivo final es hacer ejercicio al menos 20-30 minutos cuatro veces a la semana.
  1. Tratamiento con medidas locales como infiltraciones y masajes.
  • Masajes
  • Ejercicios de estiramiento muscular
  • Calor local
  • Algunos tipos de electroterapia
  • Las inyecciones locales o infiltracionesde los puntos dolorosos con anestésicos locales, sobre todo si van seguidos de masaje local, son de gran ayuda para dolores localizados intensos.
  1. Uso de analgésicos y medicamentos que aumenten la tolerancia al dolor.
  • Existen medicamentos que regulan el sueño y hacen disminuir el dolor. Estos fármacos se utilizan a dosis bajas y pueden proporcionar alivio.
  • Los calmantes o analgésicos también pueden ser útiles. Su eficacia es sólo parcial aunque permiten ayudar de forma puntual.
  • Los fármacos antidepresivos usados a dosis bajas están siendo utilizados para tratar el dolor, mejorar el sueño y paliar el cansancio por las mañanas. Tardan en actuar varias semanas y tienen algunos efectos secundarios.
  • Antes de tomar cualquiera de estos medicamentos, hay que consultar con el médico para saber cuál es el tratamiento que mejor se adapta a cada caso.

 

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Hablar del final de la vida no es ninguna primicia ni algo novedoso. Sin embargo, en la sociedad actual sigue siendo muy difícil asumir que la muerte forma parte de la vida. Uno de los mayores logros alcanzados por el ser humano en el último siglo, ha sido el aumento de la esperanza de vida. A consecuencia de esto, también se ha visto aumentada la prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas. Este tipo de enfermedades causan múltiples síntomas y padecimientos que precisan de unos cuidados específicos y enfocados a paliar el sufrimiento. El objetivo de estos cuidados siempre debería ser “añadir vida a los años” y no sólo años a la vida.

La enfermedad y la persona enferma van acompañados de una serie de circunstancias cambiantes con unas necesidades variables y una historia personal, familiar y social que hará que cada individuo enfrente la enfermedad de una determinada manera.

Los programas de Cuidados Paliativos tienen como objetivo:

  • Cuidar a las personas y sus seres queridos paliando sus sufrimientos por medio de los diferentes avances técnicos, científicos y profesionales.
  • Acompañar y Atender las necesidades físicas, psíquicas, sociales y espirituales.
  • Intentar conseguir que los pacientes terminales vivan sus días, en su casa o en una unidad de cuidados paliativos, con dignidad, conscientes y con sus síntomas controlados. Rodeados de sus familiares y seres queridos, sin pretender acelerar o detener el proceso de morir.
  • Atención posterior al fallecimiento a la familia y seres queridos.

La Organización Mundial de la Salud considera los cuidados paliativos como un derecho de la persona a recibir una asistencia sanitaria de calidad científica y humana. Los Estados deberían incluir en el Sistema Sanitario programas específicos que permitan aplicar este tipo de cuidados para las personas que se encuentran en la fase final de su vida. Las organizaciones deberían facilitar la creación de equipos multidisciplinares, ser tolerantes en su organización y procurar estabilidad y formación continuada conjunta.

La complejidad de la situación vivida por el paciente y su familia requiere un trabajo en equipo, que permita a los diferentes profesionales involucrados atender las múltiples necesidades y demandas. El equipo, formado por los diferentes profesionales cualificados, brindará al enfermo y su familia un sistema de apoyo para enfrentarse a la difícil situación. Para que el equipo funcione eficazmente se necesita una comunicación fluida entre todos los miembros, compartiendo información, conocimientos, preocupaciones y sentimientos. Cada uno de los componentes del equipo ayuda al enfermo y a su familia en aquellos aspectos que necesita, desde alteraciones físicas, hasta emocionales, trabajando todos juntos con el objetivo común de procurar el mayor bienestar posible al enfermo y mejorar la calidad de vida de la familia y del enfermo.

Los equipos interdisciplinares de Cuidados Paliativos están formados por profesionales que se dedican exclusivamente a trabajar con personas con enfermedad avanzada y terminal. Los profesionales que forman estos equipos son:

  • Médicos.
  • Enfermeras.
  • Psicólogos.
  • Auxiliares de enfermería.
  • Trabajadores sociales.

Hay otros profesionales que son necesarios en un momento concreto en la evolución de la enfermedad como son los fisioterapeutas, asesores espirituales, etc. Éstos no constituyen el equipo básico pero forman parte de él cuando se les necesita. Estos equipos específicos desarrollan su actividad en hospitales y/o en domicilios. A estos profesionales se les unen voluntarios que ayudan al enfermo y a los familiares en tareas no sanitarias, permitiendo a la familia disponer de un poco de tiempo para dedicar a otras actividades. Su actividad es fundamental, siendo en ocasiones un gran apoyo para la familia.

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La fibromialgia es una enfermedad crónica y generalizada, de causa desconocida que se caracteriza por dolor musculoesquelético diseminado, rigidez, parestesias, alteraciones del sueño y fatiga además de numerosos puntos dolorosos de extensa y simétrica distribución.

Es una enfermedad frecuente que padece hasta el 5% de la población. Se presenta con mayor frecuencia en mujeres que en varones, con una proporción de 9/1. La mayoría de los pacientes con esta enfermedad  tiene entre 30 y 50 años y su prevalencia aumenta con la edad.  Aunque no es lo común, se han observado algunos casos en niños.

Síntomas

  • Dolor musculoesquelético generalizado. La intensidad del dolor varía de día en día, y puede cambiar de lugar, pudiendo llegar a ser más severo en aquellas partes del cuerpo que se usan más (cuello, hombros, cadera y pies).
  • Rigidez. Casi siempre es mayor por la mañana al levantarse y mejora a medida que transcurre el tiempo, pero en algunos casos persiste durante todo el día.
  • Fatiga. Muchos de los pacientes se sienten cansados y exhautos desde que despiertan. Con frecuencia despiertan durante la noche y tienen dificultad para volver a conciliar el sueño.
  • Lumbalgia, que a veces irradia hacia nalgas y piernas.
  • Dolor y rigidez de cuello y hombros.
  • Dolor muscular después de realizar incluso un ejercicio muy leve.
  • Algunos pacientes decriben el dolor como lacerante y otros como sordo y persistente.
  • En ocasiones el dolor comienza en hombros, cuello o región lumbar para finalmente extenderse.
  • Otras veces el paciente se queja de dolor articular y edema en las articulaciones, pero en la exploración física no se encuentra ningún tipo de anormalidad.
  • Muchos pacientes manifiestan adormecimiento en manos y pies, y algunos incluso sienten más frío que el resto de personas de su entorno.
  • Algunos pacientes con fibromialgia presentan el trastorno conocido como el “síndrome de las piernas inquietas”, que se caracteriza por una necesidad imperiosa de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o en reposo, ocasionando a veces movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño.
  • Alteraciones intestinales con estreñimiento seguido diarreas. Sequedad de boca, acidez de estómago o exceso de gases.
  • Algunas veces puede aparecer deterioro cognitivo, con dificultad para el pensamiento y pérdida de la memoria reciente.
  • Otro síntoma común es la cefalea y el dolor en la articulación témporo-maxilar. e
  • También puede aparecer mareo, vértigo, hipersensibilidad a la luz o a los ruidos.
  • Ansiedad y depresión que pueden empeorar con la falta de sueño y la tensión, y a la inversa, los síntomas dolorosos se agravan por el cansancio y la depresión.
  • En otros pacientes aparece dolor en la zona vesical (bajo vientre) y al orinar, con sensación de necesidad de orinar con mucha frecuencia.
  • Los síntomas se ven empeorados por el estrés o la ansiedad, el frío, la humedad y el ejercicio excesivo.
  • Las personas que padecen esta enfermedad mejoran durante el clima cálido y las vacaciones.

La evolución de la fibromialgia es variable y benigna, sin riesgo para la vida y sin  provocar invalidez o lesiones definitivas. En algunos pacientes, los síntomas aparecen y desaparecen a intervalos, pero en otros los dolores y la fatiga se presentan de manera continua independientemente del tratamiento.

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