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Archive for 24 noviembre 2013

violenciaLa Organización Mundial de la Salud declaró en el año 2002 que la violencia es un problema de salud mundial y subrayó que la violencia doméstica es una de las formas más comunes de agresión contra las mujeres, alertando que la violencia de género es la primera causa de pérdida de años de vida entre mujeres de 15-44 años, por encima de las guerras, los accidentes de tráfico o los distintos tipos de cáncer.
Los efectos de la violencia doméstica en la salud de las mujeres, identificados con mayor frecuencia son:

  • Físicos.- Lesiones de todo tipo (traumatismos, heridas, quemaduras…) problemas de salud crónicos, como síndrome de intestino irritable, dolor de espalda y cabeza, relaciones sexuales forzadas, infecciones de transmisión sexual, aumento del número de embarazos no deseados, abortos, mayor incidencia de hemorragia preparto, retraso del crecimiento intrauterino, muerte perinatal, recién nacidos de bajo peso y prematuros.
  • Psicológicos y Emocionales.- Se percibe que las mujeres adoptan una actitud sumisa y de pasividad o timidez excesiva. También presentan abuso de medicamentos tranquilizantes, antidepresivos y analgésicos, debido a trastornos como insomnio, depresión, ansiedad, síndrome de estrés post-traumático, baja autoestima llegando a intentos de suicidio, somatizaciones, etc.
  • Sociales.- Presentan aislamiento y privación de relaciones afectivas fuera del hogar.

El impacto en la salud de las víctimas de una situación de violencia continuada, es tan severo y persistente que no sólo es un grave atentado contra los derechos humanos de las mujeres, sino también un problema prioritario de salud pública. La violencia doméstica comporta graves riesgos para la salud de las víctimas tanto a nivel físico como psicológico. Las víctimas viven constantemente bajo la amenaza real o anticipada de ser agredidas de nuevo. El abuso continuado y la situación de desamparo y desesperación conduce, en la mayoría de los casos, hacia una situación de estrés crónico y conlleva una serie de consecuencias muy serias a corto y largo plazo, que hace que la recuperación sea lenta y difícil. Sin olvidar que la lucha para eliminar la violencia contra las mujeres pasa por una transformación de patrones culturales, que conduzca hacia la igualdad de género.

La intervención de los profesionales de la salud es de vital importancia, de cara a la prevención, detección, tratamiento y orientación de este grave problema, abordándolo de una manera integral, multidisciplinaria e intersectorial. Como profesionales no podemos eludir nuestra responsabilidad y hemos de mostrar una especial sensibilización hacia este tema para poder aportar nuestro granito de arena y detectar, tratar y apoyar en la medida de nuestras posibilidades a las víctimas.
En un estudio realizado entre 110 enfermeras a través de encuestas de opinión, se muestra que el 58,18% no se consideraban preparadas para enfrentarse a un caso de malos tratos, un 62,72% no conocen medidas de prevención y sólo un 9% han recibido algún tipo de formación de postgrado con relación al maltrato. De estos datos se podría deducir que existe una clara necesidad de formación sobre esta materia, entre los profesionales enfermeros, ya sea en forma de programas de postgrado y formación continuada o durante los estudios de grado.

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