Hablar del final de la vida no es ninguna primicia ni algo novedoso. Sin embargo, en la sociedad actual sigue siendo muy difícil asumir que la muerte forma parte de la vida. Uno de los mayores logros alcanzados por el ser humano en el último siglo, ha sido el aumento de la esperanza de vida. A consecuencia de esto, también se ha visto aumentada la prevalencia de enfermedades crónicas y degenerativas. Este tipo de enfermedades causan múltiples síntomas y padecimientos que precisan de unos cuidados específicos y enfocados a paliar el sufrimiento. El objetivo de estos cuidados siempre debería ser “añadir vida a los años” y no sólo años a la vida.
La enfermedad y la persona enferma van acompañados de una serie de circunstancias cambiantes con unas necesidades variables y una historia personal, familiar y social que hará que cada individuo enfrente la enfermedad de una determinada manera.
Los programas de Cuidados Paliativos tienen como objetivo:
- Cuidar a las personas y sus seres queridos paliando sus sufrimientos por medio de los diferentes avances técnicos, científicos y profesionales.
- Acompañar y Atender las necesidades físicas, psíquicas, sociales y espirituales.
- Intentar conseguir que los pacientes terminales vivan sus días, en su casa o en una unidad de cuidados paliativos, con dignidad, conscientes y con sus síntomas controlados. Rodeados de sus familiares y seres queridos, sin pretender acelerar o detener el proceso de morir.
- Atención posterior al fallecimiento a la familia y seres queridos.
La Organización Mundial de la Salud considera los cuidados paliativos como un derecho de la persona a recibir una asistencia sanitaria de calidad científica y humana. Los Estados deberían incluir en el Sistema Sanitario programas específicos que permitan aplicar este tipo de cuidados para las personas que se encuentran en la fase final de su vida. Las organizaciones deberían facilitar la creación de equipos multidisciplinares, ser tolerantes en su organización y procurar estabilidad y formación continuada conjunta.
La complejidad de la situación vivida por el paciente y su familia requiere un trabajo en equipo, que permita a los diferentes profesionales involucrados atender las múltiples necesidades y demandas. El equipo, formado por los diferentes profesionales cualificados, brindará al enfermo y su familia un sistema de apoyo para enfrentarse a la difícil situación. Para que el equipo funcione eficazmente se necesita una comunicación fluida entre todos los miembros, compartiendo información, conocimientos, preocupaciones y sentimientos. Cada uno de los componentes del equipo ayuda al enfermo y a su familia en aquellos aspectos que necesita, desde alteraciones físicas, hasta emocionales, trabajando todos juntos con el objetivo común de procurar el mayor bienestar posible al enfermo y mejorar la calidad de vida de la familia y del enfermo.
Los equipos interdisciplinares de Cuidados Paliativos están formados por profesionales que se dedican exclusivamente a trabajar con personas con enfermedad avanzada y terminal. Los profesionales que forman estos equipos son:
- Médicos.
- Enfermeras.
- Psicólogos.
- Auxiliares de enfermería.
- Trabajadores sociales.
Hay otros profesionales que son necesarios en un momento concreto en la evolución de la enfermedad como son los fisioterapeutas, asesores espirituales, etc. Éstos no constituyen el equipo básico pero forman parte de él cuando se les necesita. Estos equipos específicos desarrollan su actividad en hospitales y/o en domicilios. A estos profesionales se les unen voluntarios que ayudan al enfermo y a los familiares en tareas no sanitarias, permitiendo a la familia disponer de un poco de tiempo para dedicar a otras actividades. Su actividad es fundamental, siendo en ocasiones un gran apoyo para la familia.