El exceso de presión en las arterias mantenida durante un período de años y no tratada puede llevar a un gran número de complicaciones, aumentando el riesgo de que el paciente desarrolle una enfermedad cardíaca, renal o un accidente cerebrovascular.
Complicaciones Vasculares
Los vasos sanguíneos sometidos a un aumento de presión continuo, se engrosan y pierden flexibilidad facilitando la fijación de las grasas que circulan en exceso en la sangre. A nivel de las arterias de los riñones, la arteriosclerosis hace que llegue menos flujo al riñón, y los riñones responden liberando renina, una hormona que a su vez causa un aumento de la TA. Esto aumenta la HTA y causa aún más daño sobre los vasos sanguíneos.
Complicaciones Cardíacas
Cuanto más elevada sea la presión arterial, mayor será el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o insuficiencia cardíaca. La hipertensión afecta al corazón de dos formas:
- Favoreciendo indirectamente la arteriosclerosis y la obstrucción de las arterias coronarias y, consecuentemente, el infarto de miocardio o el síndrome de isquemia crónica miocárdica.
- Sometiendo al corazón a una sobrecarga de presión. El músculo cardíaco se hipertrofia, es decir, sus paredes adquieren más grosor como mecanismo compensatorio.
De una u otra forma, el miocardio acaba siendo insuficiente y falla en su función de bomba impulsora. La sangre es incapaz de llegar a la periferia. Con frecuencia, la hipertensión también produce arritmias.
Complicaciones Cerebrales
la HTA representa la primera causa de complicación cerebrovascular afectando las paredes arteriales y produciendo el endurecimiento de las mismas. En las arterias estrechas y dañadas se pueden producir coágulos sanguíneos provocados por las placas de ateroma. Éstos podrían impedir el flujo de sangre a una porción del cerebro, lo que podría provocar una trombosis (trombo “in situ”) o una embolia (el trombo llega al cerebro desde otra zona).
En la hipertensión arterial, la posibilidad de que se rompa un aneurisma cerebral
es muy alta. Esta anomalía consiste en una dilatación de pequeños vasos del cerebro. Al soportar una presión elevada, es fácil que se rompa y produzca una hemorragia produciendo, una compresión del cerebro que se manifiesta por pérdida de consciencia y/o de la capacidad motora y sensible de una determinada zona del cuerpo.
Complicaciones Renales
La hipertensión puede contraer los vasos sanguíneos que van a los riñones, lo que podría afectar los filtros renales. Esto dificulta la eliminación de desechos que se encuentran en la sangre. Con el tiempo, ambos riñones podrían fallar, haciendo necesaria la diálisis o un trasplante.
Complicaciones Oftalmológicas
La retina es la pantalla de la parte posterior del ojo en la que se enfocan las imágenes. Los vasos sanguíneos de la retina podrían reventarse o ser bloqueados por coágulos sanguíneos. Esto podría ocasionar la pérdida temporal de la vista, e incluso la ceguera.