Los ansiolíticos son fármacos capaces de reducir la ansiedad pero no todos los casos de ansiedad deberían tratarse con fármacos. En determinadas situaciones la administración de ansiolíticos puede contribuir a que el paciente no efectúe los reajustes necesarios para adaptarse a la situación que le origina la ansiedad y esto provoca que ante cualquier contratiempo se recurra de nuevo al fármaco.
El tratamiento de la ansiedad generalizada con fármacos ha de ser limitado a la dosis mínima efectiva y durante el tiempo más corto posible. Por otra parte, hay que adaptar el tratamiento a cada paciente y ayudarse de otro tipo de terapias.
El grupo de fármacos más utilizado en la actualidad, como ansiolítico, es el de las benzodiacepinas. Son psicofármacos depresores del Sistema Nervioso Central y como efecto secundario pueden producir somnolencia. El tratamiento con ansiolíticos podría llegar a causar adicción por lo que se recomienda que la duración del tratamiento no supere las 8 o 12 semanas. Su uso prolongado además de crear dependencia puede tener efectos secundarios serios y graves. El tratamiento debe retirarse de forma paulatina porque si se hace de manera brusca puede provocar problemas y malestar en el paciente propios de un “síndrome de abstinencia”, como dolor de cabeza o nerviosismo.
Se estima que el 2,5% de la población española consume ansiolíticos de forma regular y que, al menos, un 15% lo hace de manera esporádica. En España el consumo aumenta cada año en un 7%. Las mujeres consumen más este tipo de fármaco y 7 de cada 10 consumidores son mujeres, probablemente porque son ellas las que tienen menos miedo a acudir a la consulta del médico.
Causas del aumento en el consumo de ansiolíticos
- Una sociedad de bienestar con escasa tolerancia al fracaso.
- Actividad laboral cada vez más exigente e insegura.
- Falta de apoyos familiares y sociales (amigos, vecinos, compañeros…)
- Dificultades de convivencia y comunicación en el seno familiar.
- Soledad
Riesgos de la adicción a las benzodiacepinas
- Interfieren en la memoria y el proceso cognitivo.
- Alteran la capacidad de trabajo y atención.
- Su consumo aumenta la siniestralidad laboral y vial.
- Con frecuencia pueden producir una sedación excesiva y una bajada de tono.
Errores en las toma de ansiolíticos
Demasiadas personas utilizan este tipo de fármaco como “evasión química” y le dan una utilidad que no tiene, por ejemplo, no son eficaces contra la depresión. En casos de prescripción para dormir, se recomienda que no se superen las 8 semanas de tratamiento incluyendo el periodo de retirada del fármaco. Sin embargo, se cometen muchos abusos y se recurre con frecuencia a estas sustancias con riesgo de adicción y de dependencia.
IMPORTANTE
- Son medicamentos que deben usarse en la menor dosis efectiva y durante períodos de tiempo limitados o incluso de manera intermitente.
- No deben tomarse junto a bebidas alcohólicas ya que se potencia la acción depresora del sistema nervioso