Lo malo de las vacaciones es que ya sabemos como terminan porque todo, hasta las cosas buenas, tiene un final.
Los libros también tienen tienen un final. De hecho los malos sólo tienen eso, final.
Los libros buenos, en cambio, no terminan nunca. Nadie dejaría de ir a ver “El David de Miguel Angel” sólo porque ya lo ha vista. Por eso el verdadero detector de los buenos libros es la relectura. Releer supone que ya sabemos el final pero no por eso dejamos de hacerlo.
Yo personalmente sólo doy por leídos los libros mediocres porque los buenos no me importa releerlos en cualquier momento de mi vida.
El problema de esto reside en el tiempo porque , desgraciadamente, nuestra vida también tendrá un final…… Y, nos queda tanto por leer!!!